11 de mayo de 2007

México sediento

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Mexico sediento (Sequía)
Francisco Martín Moreno
Ed. Joaquín Mortiz/Grijalbo


¿Qué pasaría si una grave sequía azotara a nuestro país? ¿Cómo sobreviviría una metrópolis tan grande como a Ciudad de México –con 25 millones de habitantes- si dejara de llover?

Este sería más o menos el panorama:

1.- Primero se irían prolongando los meses en que no llueve, es decir, se irían desfasando las precipitaciones pluviales año con año haciendo los periodos de sequía más largos y más severos.

2.- Las presas no podrían llenarse y los ríos se secarían.

3.- El calor al medio día aumentaría tanto, que haría imposible realizar cualquier actividad en la calle o permanecer en un lugar encerrado.

4.- La demanda de energía eléctrica aumentaría para el uso de aire acondicionado y de refrigeradores para los alimentos.

5.- Las oficinas, las fábricas, el campo, el país entero se paralizaría.

6.- Si continúa sin llover, el servicio eléctrico se vería suspendido porque las turbinas de las presas de agua que general dicha energía dejarían de funcionar.

7.- No había agua para bañarse o desaguar los escusados, lo que orillaría a la gente a satisfacer sus necesidades fisiológicas en letrinas improvisadas en la vía pública.

8.- Los desechos orgánicos en descomposición generarían plagas de moscas, cucarachas y otros insectos nocivos para la salud.

9.- La población se vería azotada por una serie de epidemias, principalmente enfermedades gastrointestinales.

10.- La Ciudad de México se hundiría, literalmente, al quedar hueco el subsuelo y soportar la serie de terremotos que van relacionados con las altas temperaturas.

11.- Se generaría el caos total. La República Mexicana podría quedar dividida cuando los estados del interior como el Estado de México o Veracruz, se nieguen a seguir proporcionando agua al D.F.

¿Suena exagerado? Tal vez no tanto, tal vez esté mucho más cerca de lo que pensamos este final apocalíptico.

Claro, en la novela todo es ficción, todo se desarrolla en un México que se ve azotado por una grave sequía y en donde el autor plantea una realidad “hipotética” sobre lo que sucedería si dejara de llover por varios meses. Sin embargo, al leer el libro, uno no puede evitar cuestionarse sobre qué tan lejos estamos de esa realidad.

Hay una verdad absoluta en todo esto MEXICO ESTÁ ENFRENTANDO UNA VERDADERA CRISIS DE ESCASES DE AGUA. No vayamos muy lejos, aquí en el D.F. hay un buen número de personas de la delegación Iztapalapa que carecen del vital líquido para sus necesidades más básicas.

¿Y en verdad podría desatarse otra revolución por falta de agua? Hubo una crisis social en el país en 1810, otra más en 1910, esos patrones se van repitiendo cada cien años ¿por qué? Simplemente porque hay fenómenos naturales que son cíclicos. Para entender esto, hay que comenzar por el principio.

México, geográficamente está situado en la franja de los 30º, es decir, en el mero Trópico de Cáncer que –además de ser una novela de Henry Millar- es el lugar donde se encuentran la mayor parte de los desiertos del mundo como el Sahara. Por lo tanto, nuestro país es principalmente territorio árido con clima desértico y las sequías han estado presentes desde tiempos prehispánicos (por algo se realizaban sacrificios humanos y se adoraba a Tlaloc, dios de la lluvia) algunos registros que se tienen datan de 1052, 1287, 1328, 1450, 1502, 1807, 1910, 1977… y la lista continúa.

Hay que hacer especial hincapié en las sequías de 1807 y 1910 porque éstas fueron el detonante para las crisis sociales que se vivieron en el país. La falta de agua desencadenó una severa escasez de alimentos que culminó con una lucha de independencia y una revolución. Ya desde la época precolombina se venían presentando estos fenómenos climáticos, cabe recordar que las culturas maya y teotihuacana, vieron su final por una sequía.

México está comenzando su Apocalipsis, su camino a la autodestrucción, entonces ¿por qué no nos damos cuenta? Simplemente porque los mexicanos no tenemos memoria histórica, no aprendemos de los errores del pasado, no sabemos prevenir para no tener que lamentar, no tenemos la capacidad de relacionar las crisis sociales con los fenómenos naturales, carecemos de conciencia sobre el problema, fuera de nuestra casa vemos el resto del territorio nacional como algo ajeno a nosotros (total, ¿para qué cuidarlo?) y encima creemos que todo está bien, que no pasa nada… en México nunca pasa nada, todo termina por resolverse solito… nos damos el lujo de desperdiciar el agua como si ésta nunca se fuera a acabar, un chilango consume cerca de 600 litros diarios de agua (multipliquen eso por 26 millones de personas) cuando en Europa y Japón el consumo a penas llega a los 200 litros por habitante, la tercera parte de lo que nosotros consumimos.

Junto a la falta de conciencia de los mexicanos, está también la ineptitud de las autoridades para resolver el problema. Existen fugas en las tuberías de agua potable que tienen más de 15 años sin que se les dé el mantenimiento necesario porque el gobierno federal no tiene la solvencia económica para repararlas, así que se seguirán desperdiciando ríos y más ríos de agua apta para consumo humano, cuando miles de comunidades nacionales carecen de ella. Las autoridades tampoco saben establecer prioridades en cuanto a gastos públicos, prefieren seguir en una actitud populista y crear pseudo-playas artificiales o celebrar a cientos de quinceañeras en el zócalo del D.F., en lugar de invertir ese dinero en solucionar el problema del agua en Iztapalapa por ejemplo.

Detrás de la crisis del agua, está un trasfondo político y social. En la Ciudad de México el principal problema es el asentamiento superpoblacional que se ha venido dando en los últimos años. A raíz de la firma del Tratado del Libre Comercio entre México, Canadá y EU en la época salinista, el campo perdió todo tipo de apoyo para su cultivo, lo que orilló a miles de persona a emigrar al extranjero o a las grandes ciudades en busca de un mejor nivel de vida. Esto ha ocasionado que día con día crezca la mancha urbana y que se requiera del vital líquido para satisfacer las necesidades de los habitantes. Del agua requerida, el 65% se extrae del subsuelo y el 35% restante se tiene que traer del río Cutzamala en el Edo. De Mex., y del río Tecolutla en Veracruz.

Es increíble que a las puertas del siglo XXI México siga dependiendo de las lluvias para su subsistencia. El D.F. es la única megápolis del mundo que no está junto a ningún río como París, Londres o El Cairo. Así que nuestro país necesita que caiga agua del cielo para que las presas se llenen y se puedan satisfacer las necesidades de los habitantes. Se supone que el subsuelo absorbe también el agua de lluvia, sin embargo la plancha de concreto imposibilita la recarga del manto freático; se consumen 60 litros de agua por segundo y se recargan sólo 25 litros, menos de la mitad.

¿Todavía pensamos que no hay ningún problema?

México sediento más que un libro es una voz de alarma que narra lo que podría ocurrir si de pronto nos viéramos privados del agua. Después de todo, ya no estamos en un periodo de prevención, sino de consecuencias y de nosotros depende la solución del problema.

A la para de la narración del problema del agua, se cuenta también la historia de amor entre Melitón (el personaje principal) y una mujer. En lo personal francamente ese absurdo melodrama tipo “película-mexicana-de-la-época-de-oro-del-cine-nacional” me pareció de lo más absurdo y fuera de contexto. Aún así el libro no deja de ser interesante.

5 comentarios:

ANDREA dijo...

la vdd ke este libro se me hizo muy interesante tengo 17 años y creo ke la mejor forma de mejorar los errores ke cometemos y la forma en ke dañamos al mundo es darnos cuenta de ke los provocan y como surgen creo ke su resumen es muy bueno y completo espero siga haciendo resumenes de libros tan interesantes como este

ANDREA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rodrigo Ernesto dijo...

Quien no conozca su historia esta condenado a repetirla, las autoridades que entran y salen de la administracion publica cada tres o seis años la ignoran por completo, pues las políticas publicas que lanzan para resolver el problema de abastecimiento de agua en todo el país no caen mas que en remedios de corto plazo para lucirse y asi asegurar el voto, tal como es el caso del gobernador de Sonora Eduardo Bours y los alcaldes allegados a el que gastan grandes cantidades de dinero en publicidad de su imagen que bien pueden invertirse en soluciones reales de largo plazo como las desaladoras que no solo resolveria el problema de la escacez de agua, reactivarian el campo sino seria aprovechada de buena forma el exceso de agua dulce por el descongelamiento de los polos gracias al cambio climatico, aunque suene a pelicula Un dia después de mañana pero la situacion que se narra en esta filmacion al estilo Holliwodense, bien puede darse en la realidad en las ciudades que se encuentran a la orilla del mar

Dolores Garibay dijo...

Rodrigo, estoy de acuerdo contigo en eso de que quien no conoce su historia, está condenado a repetirla.

Ojalá de verdad aprenamos a cuidar el agua... de todos los problemas que tenemos ese es el que más me preocupa. Podemos vivir sin muchas cosas, pero no sin agua.

Besos chilangos

Anónimo dijo...

para mi es muy cierto lo que dice el pequeño esayo por que la politica no hace nada para salvar el pais solo se dedica a peder el tiempo