16 de agosto de 2008

María, a secas (o el Sueño de Fuga)


"Voy conduciendo por esta carretera sin rumbo fijo. Traigo un automóvil que no es mio con el tanque lleno de gasolina, algo de dinero en efectivo y una tarjeta de crédito. Sé de dónde vengo, pero no hacia donde voy...

A partir de hoy no tengo padre, ni madre, ni marido, ni hijos, ni familia, ni pasado ni nada.

Este viejo y oscuro camino debe de llegar a algún lado en el que nadie me conozca y en el que pueda empezar de cero. Tengo dos piernas y dos brazos para trabajar, no necesito nada ni a nadie más.

Sobreviviré, lo sé

Tal vez venda el auto para conseguir algo más de dinero, buscaré un lugar en donde quedarme y un empleo sencillo. No me molesta realizar labores domésticas, después de todo, desde que me casé y nacieron mis hijos no he hecho otra cosas que servir a los demás sin sueldo fijo, ni horario estable, ni descanso los fines de semana, ni vacaciones una vez al año. No me sentiré humillada por convertirme en la criada de alguien más a pesar de el título universitario que me avala como Ingeniera en Telecomunicaciones.

Cambiaré mi nombre afrancesado por el más común, María

Sólo María.

María, a secas.

Sin apellidos que den la idea de un vínculo con el pasado.

¿De dónde vienes María a secas? De ninguna parte, responderé, sólo decidí cumplir mi sueño de fuga.

Tal vez hasta me de la oportunidad de creer otra vez en el amor... aunque sé que en el fondo todos los hombre son iguales; no saben cumplir un juramento de fidelidad.

Por eso estoy conduciendo en esta carretera, porque hoy conocí a su amante, una mujer joven, encantadora y hermosa... Hoy entendí porque a mi marido ya no le gustaba tocarme.

Quisiera poder ser como esa mujer y dejar en paz al amor para gozar simplemente de mi cuerpo, sin prejuicios, sin esa vergüenza disfrazada de pudor, saber lo que es hacer el amor con la luz encendida y tal vez hasta descubrir lo que es un orgasmo..."


Esa fantasía absorbía los pensamientos de la mujer mientras conducía por aquél camino curveado que parecía no tener fin, cuando su teléfono celular sonó. Era su esposo.

-¿Dónde estás?- preguntó el marido visiblemente molesto

-No lo sé...- antes de que pudiera decir algo más, el hombre la interrumpió:

-Pues regrésate ahora mismo, tus hijos están incontrolables y no hemos comido porque no dejaste nada preparado.

La mujer permaneció en silencio escuchando por el móvil, el llanto, los gritos y el caos de sus hijos, así como la incapacidad del marido para controlar la situación en casa.

Ella podía sobrevivir sola en cualquier lado, pero su esposo y sus hijos, no. La necesitaban con desesperación. Dió vuelta en u y regresó el camino que, momentos antes, había recorrido en sentido opuesto.

Su sueño de fuga de convertirse en María, a secas tendría que esperar.

(Dolores Garibay)

7 comentarios:

Addiction Lunar dijo...

Al leer esta historia iba a ser mi ídola María hasta que leí el final....

Blas Torillo dijo...

¡Uf! Y esta historia ¿es de alguien conocido?

Porque sé de algunas que podrían decir que estás copiando sus vidas. Pero también sé de algunos.

Me gustó. Me llevaste de la mano y ese final anticlimático me ha dejado aturdido.

Besos Dolores.

Bitter dijo...

Que buena historia, me sorprendiste con ese final, por un momento me sentí identificada, jaja, uuuh alguien siendo valiente de una buena vez....aaah mal momento para ser sensata.
un beso

Salvatore dijo...

Algo muy cotidiano convertido en literatura, me gusta. Y me deja pensando en la cantidad de Marías a secas que habrá en el mundo real en que vivimos.

La Chilanga Malviajada dijo...

En efecto, el final es muy anticlimático, a mi tampoco me gustó, sin embargo es el mismo desenlace que en la vida real.

Si supieran la cantidad de mujeres que conozco con vivencias similares...

La historia está muy leve, muy "light" comparada con casos en verdad alarmantes que me ha tocado presenciar incluso con mujeres de mi propia familia.

Besos chilangos

progre86 dijo...

Hola guapa , he estado viendo tu blog y me ha parecido muy atractivo al = que tú , bueno nada más un saludo desde españa , saludos y besos

Miguel Ángel Osorio Hernández dijo...

Me latió la foto, chida tu historia, saludines.