5 de agosto de 2008

In Memoriam


Oficialmente este blog y las autoras malviajadas que aquí escriben, están de luto.

El pasado miércoles 30 de julio de 2008 falleció Alejandro Aura.

Me entristeció mucho enterarme de la noticia porque Aura era uno de los mejores escritores que han existido en estos últimos tiempos. Independientemente de su poesía, era una persona con mucho sentido del humor y una sencillez inigualable.

Les recomiendo que lean Despedida, un poema que publicó en su blog sólo unas horas antes de partir de este mundo.



Alejandro Aura




Hace poco más de diez años, mi padre trabajó en un proyecto de investigación en el Canal 11 de México. Diariamente por las tardes iba a las instalaciones del I.P.N. y regresaba ya muy noche.

Un viernes me pidió que lo acompañara. Yo, como adolescente renuente y medio amargada, no quería ir, pero terminé acompañando a mi papá.

En esos tiampos Alejandro Aura conducía un programa de televisión llamado Un poco más... (qué cuando lo renovaron, después se llamó Boleros y un poco más, y Aura ya no era el conductor) dedicado a esa música de antaño que le trae grandes recuerdos a nuestros padres y nuestros abuelos.

Ese viernes, entre lo que mi papá y yo andábamos de un lado para otro, nos topamos en un foro a Alejandro Aura por pura casualidad. Cabe aclarar que en ese entonces yo era -además de renuente y medio amargada- muy inculta y no sabía que el Maestro Aura era un reconocido escritor, así que me fastidió que mi papá se detuviera a platicar con él, pedirle su autógrafo y hasta ponerse a cantar con él. Creo que el buen Alejandro notó mi "cara de felicidad" en esos momentos y en vez de simplemente ignorarme, trató de levantarme el ánimo contándome un chiste de Pepito, chuleándo mis bellos ojos y cantándome al oído Cien años.

Mi papá y él platicaron un buen rato, mientras ellos hablaban y reían yo me senté en un banco que había cerca. La verdad es que ni prestaba atención a lo que estaban diciendo, pero en algún punto de la conversación, Alejandro comenzó a cantar

"Pasaste a mi lado, con gran indiferencia
Tus ojos ni siquiera, voltearon hacia mí..."

y de repente mi papá unió su voz para formar un dueto

"Te vi sin que me vieras, te hable sin que me oyeras
Y toda mi amargura, se ahogó dentro de mí..."

voltearon a verme como para que formaramos un trío tipo Los Panchos o algo parecido, pero pues como yo no me sabía la canción (y aunque me la hubiera sabido, no hubiera cantado) pues Cien años tuvo que seguir siendo interpretada a dueto.

"Me duele, hasta la vida,
Saber, que me olvidaste
Pensar, que ni desprecios
Merezca yo de ti..."

también tengo muy presente el recuerdo de que en esa ocasión deseé más que nunca en mi vida convertirme en avestruz...

"Y sin embargo sigues, unida a mi existencia
y si vivo cien años, cien años pienso en ti."

Y así, de su ronco pecho, ambos intérpretes de boleros clásicos cantaron toda la canción.

Desde ese día, cada que escucho los famosos Cien años, me acuerdo de Alejandro Aura




Sólo una cosa les puedo decir; qué bueno que el poeta y mi papá se dedicaron, uno a las letras y otro a la química, y ninguno a la música.



Este blog también está de luto por el fallecimiento del maestro Victor Hugo Rascón Banda (q.e.p.d.)
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3 comentarios:

Salvatore dijo...

Va. ¡Qué chido post! Bien dicen que en el fondo uno nunca muere del todo, si hay alguien al menos que se acuerde del difunto.
También me sumo a tu sentimiento. Dos importantes artistas y promotores de la cultura ya no estarán más con nosotros. Pero mientras haya quien los lea, seguirán vivos.

Bitter dijo...

Que increible, conozco ese texto y juraba que era una poesía escrita por alguien X, cuando lo leí la primera vez me impresionó mucho la fuerza que transmitía, es en realidad emocionante y me ha encantado tu anécdota con el tema, ahora voy a poner el tema, para escucharlo por primera vez.....

besazos preciosa

Erranteazul dijo...

Mi pésame Lola. Muy sincero y mus sentido.
Alejandro y Rascón de alguna manera estuvieron unidos no solamente en el tiempo y en el espacio, sino sobre todo en su talento, en su sencillez y en su sentido del humor, como bien destacas.
Se trata de dos muy lamentables pérdidas que, lamentablemente, si no pasaron desapercibidas, tampoco se les ha dado la difusión que merecen. Así es la vida...y la muerte.
Pero nos dejan sus obras, su personalidad y mucho pero mucho valor en momentos difíciles para la cultura y para la sociedad, pues por más que se diga lo contrario, la confusión prevalece, la influencia "globalizadora" despersonaliza cada vez más a la nuestro y bueno, la chaviza intenta o no encontrar su sitio en este internetiano mundo.
Te felicito, y sobre todo a tu padre, por haberte llevado contra tu voluntad en aquella feliz ocasión. Lo demás, ...es tu aporte.
Un beso, Lola. Un beso.