12 de enero de 2008

El aroma del café

Heme aquí después de un mes de ausencia.

Muy ad hoc para comenzar el año -aunque ya pasaron casi dos semanas-, les comparto una historia que me regaló mi madre hace algunos años para ayudarme a salir de una crisis existencial al hacerme recordar que todavía puedo ser grano de café y no zanahoria frente a las adversidades.

Bien, dejemos las cursilerias y vayamos al grano (de café)

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Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego.

Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la ultima colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo:

-"Querida " ¿qué ves?"

- "Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas.
Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma Humildemente la hija preguntó:

- ¿Que significa esto, padre?

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura, soberbia; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.

Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.

-¿Cual eres tu hija?- le dijo- Cuando la adversidad llama a tu puerta; ¿cómo respondes?.Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable y un espíritu fluido, pero que después de una muerte, una separación, un despido, una piedra en el camino se vuelve duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tu reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer y haces que las cosas a tu alrededor mejoren, que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea.

Por eso no deje jamás de esparcir con tu fuerza y positivismo el "aroma del café."

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6 comentarios:

Salvatore dijo...

Pues el café es muy sensual y bueno para entablar conversaciones entrañables con las personas que más quieres, o que te gustaría querer.
Te mando un saludo y te dejo una felicitación por tu excelente blog, espero que este año que comienza estemos más en contacto.
Un abrazo.

Bose dijo...

SOBERBIO!!!! Bravo, bravisimo =)

Me gusto, neta que me gusto =) Excelente excelentisimo...

Gracias por compartir la historia...

Salvatore dijo...

Yo no me olvido de ti. Lamento saber que has estado enferma. Espero que la salud siempre te acompañe. Muchas gracias por los bellos comentarios que recientemente has dejado en mi espacio. Espero que un día de estos -que no sea muy lejano- podamos conocernos. A mí me dará mucho gusto conocerte. Es agradable saber que el trabajo de uno les agrada a los demás, es bastante inspirador para tratar de ser cada día mejor.
Un abrazo, y estamos en contacto.
Saludos desde el antiguo barrio de Santa Bárbara, en Azcapotzalco.

Pingüino dijo...

Espero ser café... lo seré. Hola mi estimada, como has estado?? Solo paso para saludarte y mandar una señal...jejejej aún sigo por aquí.

Te mando un fuerte abrazo.

Lully dijo...

Desde mi blog: Reflexiones al desnudo

Un nutriente café para el espíritu, una reflexión que me llegó al alma. Rico verte regresar con esa actitud y esa buena vibra.

Te abrazo con afecto desde Colombia apreciada Dolores!

Efedepe dijo...

Me declaro aspirante a grano de café, aunque debo confesar que a veces (sobre todo cuando más joven) parezco una zanahoria y otras un huevo (especialmente los últimos meses.

Gracias por pasar por mi blog :)

Un abrazo desde Chile.