Analizando mi historial de fumadora activa, me he dado cuenta de que soy fumadora social. Antes, cuando todavía se permitía fumar en los Sangrons y establecimientos similares, las conversaciones entre nuestro grupo de amigos siempre contaban con tres ingredientes fundamentales: litros y litros de cafeína, grandes cantidades de nicotina (creo que sobre nuestra mesa había más IMECAS que en el la calle), y algún tema sexoso (habláramos de lo que habláramos, siempre las conversaciones derivaban en sexo).
Ahora el ser fumador es condenarse ante la sociedad, es un terrible vicio que debe erradicarse a toda costa, incluso las leyes han convertido el fumar en espacios públicos en algo ilegal... Gracias por fumar (Thank you for smoking) cuenta la historia de un hombre que se dedica a defender los derechos de los fumadores y de las grandes corporaciones tabacaleras que pagan su nómina.
Nick Naylor, como se llama este personaje, es un tipo persuasivo y con mucha labia. Sus tácticas para defender los intereses de la industria del cigarro consisten, no en darle la razón a los tabacaleros, sino en demostrar que su oponente está equivocado o lanzando un contraataque que ellos no esperan. Por ejemplo, cuando están en el congreso debatiendo sobre poner etiquetas de veneno en las cajetillas de cigarro, el inteligente señor Naylor le voltea la tortilla al senador de Vermont acusándolo de apoyar a un estado que produce quesos que incrementan el colesterol de las personas ocasionando que sufran de males cardiacos y que la imagen de la calavera deberían de ponerla en los quesos y no en las cajetillas de cigarros.
La película es divertida aunque no profundiza mucho. Todo se queda en una embarradita sobre el falseo de información -que en la película eufemísticamente le llaman "reinterpretación de datos"- los sobornos, las mentiras y todo ese juego sucio que las grandes corporaciones utilizan para seguir vendiendo su producto a los consumidores.
Y a pesar de todo, Nicke Naylor me pareció un tipo fenomenal. El no tiene reparos en reconocer que es de "moral flexible", no le importa ser el hombre más odiado del país ni convencer a jóvenes de 15 años que fumen cigarrillos. Después de todo, sólo lo hace "para pagar la hipoteca", o por dinero como él mismo lo reconoce. Para muchos podrá parecer un tipo detestable, pero es de los más honestos que he visto, no tiene por qué ocultar lo qué hace bajo máscaras hipócritas ni se anda con moralismos absurdos.
Si queren pasar un buen rato, véanla. Si buscan algo más profundo, se van a decepcionar. Uno de los puntos más acertado de esta producción es el reparto con el que cuenta: Aaron Eckhart, Robert Duval, William H. Macy, Rob Lowe, Maria Bello, Sam Elliott, Adam Brody y la bellísima Katie Holmes.
