16 de agosto de 2007

Dans ma peau

Probablemente una de mis peores pesadillas desde siempre ha sido el sufrir un accidente y quedar inmovilizada de la mitad del cuerpo o perder algunas de mis extremidades. No lo sé, quedarme sin piernas o sin brazos o no poder moverme, considero que eso es peor que la propia muerte.

Tal vez por eso yo no concibo a la gente que tiende a autoflagelarse o a automutilarse. Comprendo que en la Edad Media los monjes de los monasterios -principalmente benedictinos- se golpeaban o se colocaban alrededor de la cintura una especie de faja con clavos para sentir en carne propia y participar directamente del sufrimiento de Cristo. Digamos que, para la época, eso estaba bien considerando que todo giraba alrededor de Dios, la perfección absoluta. Como el hombre tiene un cuerpo material, está sujeto a los placeres mundanos por su misma naturaleza imperfecta, entonces la forma de mantener alejados sus pensamientos de las tentaciones terrenales es concentrándose en el dolor físico. Los Exercicios spirituales de San Ignacio de Loyola, en su origen incluían también la autoflagelación ya sea azotándose la espalda con correas de cuero o utilizando una corona de espinas como la de Jesús durante las horas de meditación, así como el ayuno durante el periodo que duraban dichos ejercicios que era aprox. de 30 días.

¿Pero qué pasa con la autoflagelación después de superar la etapa religiosa y en los umbrales del siglo XXI?

En la actualidad, al deseo de autoflagelarse o incluso llegar al extremo de la amputación de manera voluntaria de alguna de las extremidades, se le denomina en inglés Body Integrity Identity Disorder (B.I.I.D) que sería algo así como Desorden de Identidad de la Integridad Corporal. En un principio se le comparó con el Desorden de Identidad de Género o Transexualidad –la gente que no está conforme con su sexo biológico y ven a sus genitales como deformidades de su cuerpo- pero en estudios más recientes se ha comprobado que esto no tiene relación con el B.I.I.D. Puede existir un transexual que no sienta el deseo o la necesidad de amputarse una pierna o una mano como sería el caso de una persona con B.I.I.D.

No se conocen las causas exactas que llevan a este trastorno, pero se han identificado las siguientes:

-La visualización de uno mismo, de la propia imagen, con alguna extremidad amputada. Esto se puede presentar desde la infancia. Si quieren conocer un caso extremo, vayan aquí

-Las personas con baja autoestima que creen que al tener alguna discapacidad la gente sentirá mayor simpatía por ellas.

-Un conflicto interno sin resolver. Por ejemplo, un abuso sexual en la infancia en el que la víctima se siente culpable y se daña a sí misma.

-Algún trastorno neuronal.

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Dans ma peau (Dentro de la piel, como la llamaron en México) es una película francesa que trata este tema. La historia se centra en una mujer que al tener un accidente en una pierna, se da cuenta de que disfruta hiriéndose en distintas partes del cuerpo. Siente un placer casi erótico al contemplarse completamente desnuda y bañada en su propia sangre, sobre todo se obsesiona con su piel al grado de cortarse algunos pedazos para preservarlos.

Es una película interesante y muy sencilla que trata un tema, sin morbo, con el que la mayoría de las personas no estamos familiarizados.

Normalmente no me gusta hacer esto, pero reconozco que no es una película apta para todo público y menos para niños. Se requiere de un muy amplio criterio y de mucho estómago –de preferencia no haber comido nada- para poder verla.

3 comentarios:

Realité dijo...

Esta es una de las peliculas que más le gustaba a mi ex novia. Nunca tuve el coraje de verla, ni con ella ni sin ella (se ha cortado varias veces y lleva las cicatrices con una mezcla de orgullo y verguenza). La autoflagelación a veces implica también la elevación del espíritu del cuerpo, de lo terrenal a lo espiritual, como lo has mencionado. Sin embargo, existe también un componente de purificación que podría tener mucha lógica a la hora de expiar culpas, ante una sociedad sorda. Gracias por tus comentarios sobre la peli, espero tener valor y verla algun día.

Anónimo dijo...

Esta película es de las obras más bellas y crudas que haya visto. Y te lleva al análisis de un extremo, pero, cuántas veces no se han mordido las uñas, arrancado el cabello, comido los trocitos de piel que crecen por los dedos, mordido los labios y arrancarse parte del epitelio de la piel?

Yo creo que todos, al menos una vez.

Anónimo dijo...

Te pirateaste el choro de la Edad Media de otro blog. Dejen de esparcir la ignorancia, decir que no se puede concebir a las personas que se autoflagelan es como decir que no se concibe a alguien que tiene una adicciòn o que padece de un trastorno de la alimentaciòn. Cuàntas veces te has cortado? Cuàntas veces has sentido que no puedes controlas un pensamiento que te domina y te exige que te destruyas. Dans Ma Peau tampoco se trata de una mujer que quiere amputarse un miembro, acaso la viste completa? Cortarse tampoco tiene nada que ver con la "elevaciòn del espìritu", creo que todos ustedes, empezando por el autor del blog, tienen que informarse un poco màs antes de publicar.