El octavo día desde que comencé un cambio en mi vida. En realidad los cambios comenzaron desde hace varios años aunque tan lentamente que casi parecieron imperceptibles. Pero bueno, oficialmente el cambio lleva una semana y me siento rara... como que no soy yo, no sólo en el aspecto externo; en el interior tampoco.
Quisiera decir tantas cosa, pero la verdad es que ahorita ya no puedo seguir escribiendo.
2 de febrero de 2013
Día 8
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Dolores Garibay
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Temas insomnio
1 de enero de 2013
Locura
Tanto tiempo de no escribir en este blog... no sé si a alguien allá afuera aún le interese, pero la autora sigue con vida. Después de todo, el mundo no se acabó... me quedaron a deber mi apocalipsis zombie, ¿eh? y aún debo ver qué carajos hago para continuar con mi vida...
Hoy me he estado acordando mucho de ti, mi Locura, hoy en especial, con la nostalgia al máximo, me pregunto si estarás bien, cómo pasaste navidad y año nuevo, si estuviste sola o con tu nueva familia... si aún me extrañarás...
No sé cómo interpretarlo, pero después de una breve pausa vuelves a reaparecer en mi vida, quizá con diferente rostro, pero en esencia sigues siendo la misma Locura que por años me atormentó.
¿Qué dejé pendiente contigo? ¿Vuelves sólo para darme falsas esperanzas?
Vete.
Por favor vete... no es nuestro destino estar juntas. Ahorrémonos más años de dolor.
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Dolores Garibay
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Temas insomnio
20 de agosto de 2012
19 de marzo de 2012
Llorar

Para variar, no puedo dormir...
Me he dado cuenta de que ya nadie lee este blog, a veces ya no sé si seguir escribiendo aquí o no. Aunque debería escribir para mí, no para alguien más.
En fin...
Escribo porque no puedo llorar. Todos estos días he sentido una tristeza inmensa pero no puedo llorar... pareciera como si los ojos se me hubieran secado. No forzaré el llanto, no tiene caso. Las lágrimas fluirán solas cuando tengan que hacerlo.
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Dolores Garibay
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Temas insomnio
12 de febrero de 2012
Frágil

Nunca me había puesto a reflexionar el por qué las cajas de cartón dicen FRÁGIL pero ahora que tengo que mudarme por fin lo he comprendido.
El contenido de esos empaques marrones contiene la materia más delicada y volátil que existe: los recuerdos.
En este viaje de un hogar a otro, en dieciseis cajas de cartón tuve que empacar poco más de tres décadas de mi vida. Cada caja contiene aproximadamente dos años de recuerdos...
Me siento triste... estas cuatro paredes fueron testigos silenciosos de los buenos y los malos momentos que viví.
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Dolores Garibay
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Temas de todo un poco, insomnio
15 de noviembre de 2011
La espuma del capuchino
Finalmente, cuando esa opresión que sentía por dentro como si estrujaran su corazón muy fuerte, se volvió intolerable, tuvo que sentarse en la silla de una mesa al aire libre para no caer. Tenía ganas de llorar pero no podía hacerlo en la calle.
-¿Le ofrezco algo, señorita?- preguntó el mesero
La pregunta la había tomado por sorpresa. Fue entonces cuando se percató de que estaba en los lugares exteriores para los clientes de una cafetería.
-Un café, por favor.
Ella esperaba un café americano normal, pero el mesero regresó con un capuchino en una taza transparente que rebosaba de espuma blanca.
Con una cucharita, muy despacio, comenzó a quitar un poco de esa espuma para colocarla en su boca. Lo hizo repetidas veces hasta que terminó. Disfrutaba de la sensación que le producia el deshacer suavemente entre la lengua y el paladar las pequeñas burbujas de aire que le daban consistencia a esa leche espumada.
Y se sintió mejor
Desde entonces ese ha sido uno de los pequeños placeres en su vida. En un inicio sólo lo hacía para sentirse mejor cuando estaba triste, pero después comenzó a hacerlo sólo por placer.
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Temas cosas que amo, insomnio
19 de octubre de 2011
Ella no es así

Quizá por eso estaba sola. Aunque no era algo a lo que le diera demasiada importancia, mas vale sola que mal acompañaba, recordaba el viejo refrán.
Octubre en especial nunca había sido un buen mes desde hacía muchos años porque era el mes en el que había sufrido todas sus grande pérdidas. Era como si el otoño, además de llevarse las hojas de los árboles, se llevara también lo que más quería... incluyendo a su corazón.
Ella nunca fue la clase de chica que hiciera cualquier cosa, cualquier estupidéz por amor. No estaba de acuerdo con eso de que en la guerra y en el amor todo se vale... quizá en la guerra fuera cierto, pero en el amor, no. No tenía la energía, ni la disposición -ni la paciencia- de "luchar" por amor.
Ella no es así.
Ella no está esperando pasar la eternidad con su media naranja. Sabía perfectamente que el "Y fueron felices para siempre" no existía más que en los cuentos infantiles, así como también sabía que la eternidad en las relaciones humanas significa unos meses o a lo mucho unos cuantos años, pero nada más. Ella sabía que a veces lo único que vale la pena del amor es la lucha, el camino, la búsqueda. Y pensaba que si alguien realmente quería estar con ella, sería porque la otra persona lo quisiera, no por forzar un compromiso o por ataduras absurdas. Jamás pelearía con otra persona por nadie más.
Ella no es así.
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Dolores Garibay
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30 de junio de 2011
El mismo sol
–Gato, ¿podrías sentarte en otro lado, por favor?
Acomodó en mis piernas sus patas delanteras y descansó la cabeza en ellas mientras cerraba los ojos dándome a entender que no se movería de ahí.
–Gato, estoy leyendo, sé que hace frío pero hay más sitios donde puedes estar. El sol calienta igual en cualquier parte de la sala.
–No seas ridícula, mujer– ronroneó el gato –aunque digas que es el mismo, el sol calienta mejor sobre tu regazo.
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Temas cosas que amo, insomnio, mundo gatuno
22 de junio de 2011
Pastillas para crear mundos

Como siempre, me encuentro sin saber bien que escribir. Tengo muchas ideas que aún no he podido concretar y en estos últimos días me he sentido tan cansada, que quisiera dormir durante una semana seguida sin que nadie me moleste. Existen pastillas para dormir, incluso para estar despierto y activo, pero no existe ninguna que te ayude a vivir, y no me refiero a esas que tengas que tomar porque padeces una enfermedad terminal y sin ellas te puedas morir.
Quisiera que existiera una pastilla que, al tomarla, automáticamente te diera la solución a todos tus problemas, digamos una especie de instructivo para vivir que vieniera en cápsulas y pudieras comprar en las farmacias.
Aunque mi pastilla soñada sería una en la que las historias no sólo se escribieran solitas en el papel confome las voy pensando, sino que esos mundos pudieran crearse de verdad.
Quizá esa sea mi realidad, alguien más, en un mundo ajeno a mío, tome pastillas que le ayuden a crear mi mundo.
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Temas insomnio
2 de mayo de 2011
Sueño
Anoche tuve un sueño.
Soñé que me soñaba soñándote, y mientras te soñaba juntas vivíamos un sueño de amor.
Todas las noche sueño el mismo sueño y por eso ahora ya no sé si estoy despierta o aún sigo soñando.
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4 de abril de 2011
Invocación
Escribo tu nombre en todas partes.
No sé por qué lo hago.
Quizá para no olvidarte. Quizá para acordarme de que tengo que olvidarte.
Escribo tu nombre a manera de invocación para ver si así puedo encontrarte de nuevo.
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Dolores Garibay
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Temas de todo un poco, insomnio
27 de marzo de 2011
De nueva cuenta con insomnio, viendo alguna de esas películas que pasan por las madrugadas en la televisión... y acordándome de tí. Hace dos días recibí un mensaje tuyo lo que se me hizo muy raro, aunque siempre sé de ti por terceras personas, aún así me extrañó encontrar uno que tú me enviaras directamente. Me quedé con ganas de decirte muchas cosas, te escribí cartas que al final terminé por romper y tirar a la basura. Más que para tí, las escribí para mí. Y a final de cuentas esas palabras se quedaron conmigo. Ahorita que estoy en la computadora escribiendo, no podía dejar de pensar en tí. Te extraño. Te extraño más de lo que te imaginas ¿Me extrañarás tú a mí? No lo creo. Tu orgullo es demasiado grande para admitirlo. Así que ya me resigné a la pérdida de tu amistad... y sin embargo aqui sigo, como idiota, escribiendo palabras que jamás leerás pero que de una u otra manera necesito sacar porque las traigo atravesadas en la garganta. Sé que yo tampoco tendré el valor de buscarte no tanto por soberbia sino porque ya las cosas cambiaron. Ahora sólo somos dos extraños que alguna vez cruzaron sus caminos. Lo que tenía que aprender de tí, ya lo hice. Y te lo agradezco. Es lo único que me queda: darte las gracias. Gracias por haberme dado una oportunidad éro sobre todo, gracias por haberme sacado del lugar que ya no me estaba dejando crecer. Fuiste como esa wake up calling que me hacía falta para empezar lo que debí hacer desde diaz años atrás: ESCRIBIR.
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Dolores Garibay
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Temas de todo un poco, insomnio
3 de marzo de 2011
La gran pregunta hora es ¿qué puedo escribir aquí?
Mi vida tal vez, aunque no creo que sea una buena idea básicamente porque no hay mucho que contar: nací en México, DF, estudié primaria, secundaria y preparatoria en el mismo reclusorio, perdón, en la misma escuela; entré tres veces a la universidad y no terminé ninguna carrera, he trabajado en cosas muy diversas, he hecho algunos viajes, me casé, me divorcié, tengo dos gatitas, soy lesbiana, soy escritora (o intento serlo), soy buena con las letras, soy pésima con los números, fumo Lucky Strike, tomo mucho café, tengo gastritis y me hice un tatuaje.
Y ya... esa es mi vida. En el curso de narrativa que estoy tomando me dejaron un proyecto que consistía en escribir mi autobiografía... ha sido la cosa más difícil que he hecho porque no encuentro nada interesante qué contar sobre mí. Mi vida es muy plana, o muy aburrida, carece de cosas emocionantes. Probablemente esa es la razón por la que me gusta escribir, porque invento historias más dignas de ser contadas que mi propia existencia.
Considero que entre más escribo de otras cosas, más conozco de Mi Misma (¿verdad que sí, Mi Misma) y debería aplicar el método psicológico (aún escribo psicológia y derivados de manera tradicional, con una "p" muda inicial) del stream of consciousness para ver qué tanto es lo que soy capaz de decir en un tiempo predeterminado, como por ejemplo, de aqui a lo que amanece... que será como en una media hora.
Quiero un cigarro.
No he podido dormir y en un rato más deberé "despertar" porque tengo muchas cosas que hacer, entre ellas ir a mi anterior trabajo a recuperar un disco duro con las 180 GB de música que se quedaron en la computadora que utilizaba. Es lo que más extraño de ese lugar, la música. No soporto el silencio. Me da miedo. Me aterra aún más que la obscuridad (también escribo oBscuridad, no oscuridad) o incluso, que la soledad. Ni siquiera puedo dormir con el estéreo apagado, siempre necesito saber que afuera hay ruido, que existe vida, que el mundo sigue su curso y que pertenezco a él. Que sigo en él. Además de que el sentido auditivo es el único que no se puede detener a voluntad: si uno no quiere oler, puede retener la respiración; si uno no quiere ver, cierra los ojos; si uno no quiere comer, cierra la boca; en cambio, si uno no quiere escuchar ¿cómo cierra los oídos? Alguien dijo una vez que la vida sin música sería un error. Creo que fue Nietzsche. Después alguna tienda de venta de discos acuñó la frase como slogan publicitario. Así que estoy tratando de que mi vida no sea un error. Cuando voy manejando sola en el coche generalmente voy escuchando la misma canción: Kissing a fool, de George Michael. Siempre la misma. Por si muero en algún accidente en la carretera, al menos sabré que lo último que escuché de esta vida fue mi canción favorita y no solo el ruido del automóvil deshaciéndose en el pavimento. Es una manía que tengo. Además de ser escritora, cuando era más jóven también soñaba con ser violinista, pero ese sueño tuve que abandonarlo al darme cuenta de que jamás tendría la oportunidad de aprender a tocar instrumento alguno. O sentir que ya era muy tarde para aprender... O quizá sólo son reminiscencias de cuando era una niña muy pequeña y, para que no tuviera miedo en las noches, mi padre dejaba encendido el radio en alguna estación de música clásica o el tocacintas con algún cassette de los Beatles principalmente el Rubber Soul o el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Y esa asociación ha permanecido en mi subconsciente desde entonces: música = seguridad.
Necesito un cigarro, el humo me ayuda a pensar. ¿O a no pensar?
Ya amaneció. Intentaré dormir aunque sea una hora.
En el radio se escucha Into the fire, de Thirtheen Senses.
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Dolores Garibay
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Temas de todo un poco, historias de la vida real, insomnio, música
20 de octubre de 2009
Mi vida sin ti...

Creí que el tiempo me ayudaría a no sentir tanto dolor por tu partida... sin embargo, veinte años después, aún sigo llorándote...
He vivido la mayor parte de mi vida con tu ausencia y aún no me acostumbro... aún me siento como aquella niña pequeña a la que dejaste huérfana.
Se suponía que este blog era un lugar especial en el que podría escribir acerca de lo que se me viniera en gana, pero todo lo que ha durado este fatídico octubre no he encontrado algo interesante acerca sobre qué escribir. Mis estúpidas depresiones no son el mejor tema para publicar, pero hoy en especial, este maldito 20 de octubre... simplemente ya no puedo más.
No hago otra cosa más que pensar en tí y en preguntarme cómo sería mi vida si aún estuvieras aquí, aunque sé que eso es imposible... tal vez en alguna realidad alterna aún estés conmigo y tal vez yo sería otra persona diferente de la que soy ahora... tal vez ni siquiera hubiera deseados ser escritora. Fue gracias a tu partida por lo que empecé a tomarle amor a las letras ya que desde hace veinte años no dejo de escribirte cartas... cartas que sé que nunca leerás -como ahorita- pero que tengo la necesidad inminente de escribir porque en esa hoja en blanco aún estás viva para mí. Estos días que no he podido escribir nada porque estoy bloqueada, he tenido más miedo que aquél día de 1989 cuando mis manos de niña cargaron tus cenizas porque siento que sin mis palabras, en verdad vas a dejar de existir...
Ayúdame, por favor, a que no se me vayan las palabras, a darte vida a través de mi recuerdo y de las incontables cartas que he escrito para tí... ¿es malo que no recuerde tu rostro? ni siquiera me permitieron conservar alguna fotgrafía tuya... para mí te has convertido en algo abstracto, en una emoción, en aquella sensación de bienestar que me producía tu cariño.
Ayúdame a no olvidarte.
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Dolores Garibay
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Temas insomnio
27 de agosto de 2009
Confesiones de una alma atormentada (vol.II)
¡Ay Dolores, por qué eres tan metiche? siempre quieres saber lo que existe en el fondo del alma de una persona...
¿qué tu táctica es interrogar a alguien sobre los oscuros secretos que guarda para que tú tengas un tema del cual escribir?
...
Por ahí, en alguna parte de la carta de derechos que los pioneros de la independencia de E.U. redactaron, creo que hay un punto sobre que el hombre tiene derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad... una frase que resulta mucho más complicada que las cinco palabras que la conforman.
¿Y qué chingados es la felicidad?
Como diría Einstein, todo es relativo. Cada persona tiene su concepto propio de felicidad y lo que para algunos es bueno, para otros resulta superficial; algunos buscan la armonía con todo, otros se pierden en una espiral autodestructiva que, según ellos, los hace sentir excelente.
A nivel científico, eso que llamamos felicidad no es más que un conjunto de impulsos eléctricos en el cerebro que proporcionan una sensación de bienestar... impulsos eléctricos... ¡electricidad nada más! ¿habías escuchado algo más ridículo?
La búsqueda de ese derecho a veces nos lleva por caminos tan, tan absurdos que pareciera como si tratáramos de sabotearlo. Una de esas formas estúpidas es, por ejemplo, tratar de retener a toda costa a alguien que ya no nos quiere y que tal vez nunca nos amó. A veces en ese afán de aferrarnos a migajas, a naderías, a fantasmas imaginarios nos llevamos entre las patas a otras personas... creo que el límite de la felicidad debería ser hasta el momento en que herimos a terceros... y sin embargo habemos quienes ni así nos detenemos...
No recuerdo el amor...
Quiero decir, no recuerdo el senirme bien con un hombre ni conmigo misma. No recuerdo la ilusión ni la esperanza. No recuerdo la emoción de un beso o una caricia...
Todo lo que recuerdo es el momento en qué las cosas se descompusieron, en que comenzaron los problemas por... cualquier estupidez que fue creiendo hasta convertirse en una avalancha que nos arrasó a todos. Sólo recuerdo las noches de desvelo pensando "¿qué fue lo que falló?" Por más que me esfuerzo no logro recordar algo que se asemejara mínimamente a la felicidad.
De hecho, no recuerdo ningún momento de felicidad en mi vida...
Bueno, sí, sólo una vez, cuando era niña.
Recuerdo que cuando tenía cinco años mi familia y yo fuimos a un paruqe a romper una piñata. No recuerdo cuál era el motivo de la celebración... tal vez mi cumpleaños o el de alguno de mis primos. Mi mamá todavía vivía, todavía estaba sana, todavía no albergaba en su organismo el tumor que le fue menguando la existencia hasta consumirla; mi padre también estaba con nosotros igual que mis abuelos. Es la única ocasión en la que puedo asegurar que realmente he sido feliz... nunca he vuelto a experimentar esa misma sensaci´pn en intensidad. En esa época n debía preocuparme por nada ya que contaba con todo lo necesario: casa, comida, ropa, juguetes, una familia que me protegía y me amaba... Me sentía segura, mi futuro inmediato estaba planeado, pronto entraría a primer grado, luego a segundo... luego a la secundaria, a la prepa, a la universidad, a buscar un trabajo, a formar una familia... Todo parecía tan sencillo... El mundo de los adultos parecía tan lejano que pensaba que nunca llegaría.
Ese ha sido el instante más feliz de mi vida. Sólo fue un día, un instante que he tratado de recuperar a los largo de los años...
No soy feliz.
No soy feliz a pesar de que tengo todo para hacerlo: una familia maravillosa, unos amigos increíbles, un buen trabajo, tengo todas mis necesidades básicas cubiertas, gozo de buena salud, entonces ¿por qué no puedo ser feliz?
Extraño tener cinco años, extraño se una niña, extraño mi inocencia, extraño la protección de mi madre, extraño no tener preocupaciones, extraño sentirme segura y protegida, extraño jugar con mis primos, extraño rodar en el pasto, extraño comer golosinas sin mortificarme por el daño que causen a la salud, extraño mojarme en la lluvia, extraño brincar en los charcos, extraño atrapara las hojas que van cayendo de un árbol, extraño no pensar en el futuro, extraño creer en los Reyes Magos y el Ratón de los Dientes, extraño creer que la gente es buena y honesta...
Tal vez no soy feliz porque no amo la vida. Tampoco la odio, simplemente considero que está sobrevalorada. Nunca he podido entender a la gente que se aferra a la vida de una manera enfermiza porque dicen que es lo más valioso que tiene. Tal vez mi comprensión es limitada porque nunca he estado al borde de la muerte y por lo tanto desconozco el valor de mi propia vida. Aunque si me dijeran que voy a morir pronto, tampoco habría mucha diferencia.
No sé, si me dijeran que tengo un tumor en el cerebro inoperable, igual que el de mi madre, y sólo me quedara un mes de vida no correría con todos mis seres queridos para decirles cuánto los amo ni pediría perdón a quienes ofendí, ni trataría de hacer en treinta días lo que no pude hacer en más de treinta años. Creo que pasaría ese último mes dormida esperando a la muerte en la comodidad de mi cama…
Deseo, con toda mi alma, encontrarle algún sentido a esta vida. Deseo poder encontrar un poco de placer en esos pequeños detalles –a veces insignificantes- que hacen la vida más llevadera como ver un atardecer, ver un cielo estrellado, tomar un capuchino caliente mientras llueve, pisar las hojas secas de los árboles, comer una caja entera de chocolates, dormir con los pies calientes, escuchar una canción… pero no puedo. Quizá tenga el prejuicio de que esas cosas sólo son ociosidades para los que no trabajan y porque todo lo veo más complicado de lo que es en realidad…
Creo que nunca volveré a encontrar una felicidad como la de mis cinco años, ya me resigné… La vida está totalmente desproporcionada: una tarde de felicidad pura y absoluta contra varias décadas de miserable y patética existencia.
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Dolores Garibay
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Temas insomnio
27 de julio de 2009
La niña de papá
Esa tarde Don Rafael vio por la ventana de la sala a su hija Berenice en la puerta besándose con un muchacho.
No dijo nada cuando ella entró a la casa, ni más tarde en la cena. Sin embargo el padre ya sabía lo que tenía que hacer.
A la media noche Don Rafael entró a la habitación de su hija. Miró a Berenice con nostalgia y contempló las formas de mujer en su cuerpo. Entonces le quitó toda la piel liberando a la niña pequeña que había dentro.
Berenice lloró mientras su padre colgaba la piel de mujer en el armario, hasta que él fue a consolarla
-Ya hija mía, no llores más. Recuerda que siempre serás la niña de papá
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Temas insomnio
28 de febrero de 2009
...

Hoy es uno de esos días en que quisiera meterme en una agujero y no salir... quisiera quedarme hasta tarde en mi cama, envuelta en varias cobijas, no abrir las persianas de mi habitación para que la luz del sol no me moleste.
Quisiera quedarme dormida y no despertar... sumergirme en un profundo sueño que dure las 24 horas de este día y vivir, por una vez, la existencia que sólo parece posible en ese mundo onírico alejado de la monótona cotidianidad...
Quisiera olvidarme de las preocupaciones y los pendientes que me falta resolver... no quiero pensar en más problemas que no me pertenecen y sin embargo me afectan.
Quisiera no ver a nadie, no escuchar las quejas y los reproches de alguien más; quisiera creer, por este día, que soy el único ser humano que ha sobrevivido en el planeta después de una catástrofe nuclear, biológica, climática...
Ayer quería salir corriendo y gritar que me dejen en paz... hoy sólo quiero dormir. No me importa si el universo entero a mi al rededor colapsa y desaparece...
Mundo, estoy en huelga.
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Dolores Garibay
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23 de noviembre de 2008
Tu voz...
Hoy escuché tu voz… aunque fuera por breves segundos… aunque no fuera a mí a quien buscabas… aunque fuera por el auricular del teléfono de por medio...
Escuché tu saludo gentil, con la pregunta protocolaria ¿cómo estás?
Sé que no significaba nada más que un cordial intento de iniciar una conversación, sin embargo la emoción me invadió… no me gusta cuando un sentimiento me traiciona… pero qué puedo hacer…
Tu voz… es lo único que resuena en mi mente…
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Dolores Garibay
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8 de octubre de 2008
Confesiones de un alma atormentada (Vol. I)
Me llamo... bueno, en realidad lo que menos importa es mi nombre, soy un tipo común y corriente como tantos otros que pueden encontrarse en la calle, tengo casi medio siglo de vida, no soy casado, ni soy maricón por si creías aquello de "soltero y otoñal, seguro puñal"; simplemente no soporto compartir mi espacio con alguna mujer entrometida que fiscalice cada una de mis acciones y haga dramas cada que hay luna llena. Jamás me he caracterizado por ser una persona extrovertida o particularmente sociable, me cuesta trabajo acercarme a alguien y entablar una conversación trivial acerca de algún tema ya tantas veces desgastado... prefiero el silencio a las palabras huecas y sin sentido.
Nunca he entendido, por ejemplo -como me ocurrió el otro día-, por qué de visita en casa ajena el anfitrión se siente obligado a entretenerte con una plática estúpida sobre el clima, la familia, la televisión, su deplorable estado de salud (como si el tener una colección de achaques fuera algo digno de presumirse), sobre los problemas económicos que tiene (el tema del dinero nunca falla en este tipo de conversaciones), sobre cómo los viejos tiempos eran mejores que los actuales, sobre su perro... francamente hubiera preferido sentarme en un sillón para leer, dormirme, o de plano salir de la casa en busca de privacidad.
Mis únicos amigos son los libros. Mi única compañía son los autores que me confiesan (como ahora yo a ti) los secretos más íntimos de algún personaje salido de su imaginación. Esos personajes ficticios, a la larga, resultan más humanos que cualquier persona que conozco.
Mi única pasión es escribir; plasmar con tinta en un papel el universos existente en el interior de mi cabeza. Soy realista y sé que nunca publicaré un libro, nunca nadie leerá esas historias -impresas en papel y encuadernadas- tantas veces creadas, destruidas y vueltas a crear dentro de mi mente.
Comencé a escribir cuando era a penas un adolescente. Utilizaba libretas escolares que lo mismo servían para apuntes del colegio que como directorio telefónico, como diario personal, como recordatorio de pendientes o para anotar alguna idea que se me ocurriera en cualquier momento. Comprendí que el mundo podía cambiar simplemente con una hoja en blanco y un poco de imaginación. Así podía inventarme romances con las mujeres más hermosas, viajar a paraísos ocultos, vivir aventuras que jamás tendría la oportunidad de experimentar en la realidad, crear a mis amigos, darle vida a mis enemigos... las posibilidades son infinitas cuando de escribir se trata.
Ahora, en mi medio siglo de existencia descubrí que gracias a las maravillas de la tecnología, se puede crear en internet un espacio tan público y tan privado en donde uno puede escribir libremente y cualquier persona lo puede leer. Es lo más parecido que conozco a publicar un libro, claro, sin fines de lucro.
Abrí un blog para escribir, no con la intención de que alguien me lea, sino como una cuestión de memoria, para recordar los detalles, para no olvidar las cosas buenas o las malas, para ver si alguna vez aprenderé de mis errores o seguiré siendo el mismo pendejo hasta que me muera. Escribir es mi única vía de escape de la mediocre monotonía cotidiana en la que estoy sumergido... salir un poco de la superficialidad de mis compañeros de trabajo que no piensan más que en el dinero, en largarse de vacaciones a otro país, en cambiar su automóvil por uno más reciente; ellos serían capaces de venderle su alma al diablo para obtener un ascenso y tres centavos más de sueldo. Y ni hablar del imbécil que tengo como jefe...
La hoja en blanco y la pluma son una extensión de mí ¿es eso muy difícil de comprender? Si me quitaran la posibilidad de escribir -sin fines de lucro, sin importar quien me lea- me quitarían la medicina que necesito para combatir esta terrible enfermedad llamada vida y que es como un cáncer en el alma, ¿me entiendes?
Toda mi existencia está esparcida en un montón de libretas, hojas sueltas y miles de bytes de información en la red. Si pudieras reunir todos esos fragmentos y armar el rompecabezas, encontrarías una suerte de biografía sobre mí. Todas las historias que he escrito son una mezcla de ficción y realidad, es difícil separar uno del otro. La mayoría son vivencias propias y de otras personas que conozco. Soy uno y muchos a la vez como podrás darte cuenta, por lo tanto, los tormentos de mi alma son la suma de los tormentos de muchas almas...
¿Todavía quieres que te los cuente todos?
Escrito por:
La Chilanga Malviajada
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16 de agosto de 2008
María, a secas (o el Sueño de Fuga)
A partir de hoy no tengo padre, ni madre, ni marido, ni hijos, ni familia, ni pasado ni nada.
Este viejo y oscuro camino debe de llegar a algún lado en el que nadie me conozca y en el que pueda empezar de cero. Tengo dos piernas y dos brazos para trabajar, no necesito nada ni a nadie más.
Sobreviviré, lo sé
Tal vez venda el auto para conseguir algo más de dinero, buscaré un lugar en donde quedarme y un empleo sencillo. No me molesta realizar labores domésticas, después de todo, desde que me casé y nacieron mis hijos no he hecho otra cosas que servir a los demás sin sueldo fijo, ni horario estable, ni descanso los fines de semana, ni vacaciones una vez al año. No me sentiré humillada por convertirme en la criada de alguien más a pesar de el título universitario que me avala como Ingeniera en Telecomunicaciones.
Cambiaré mi nombre afrancesado por el más común, María
Sólo María.
María, a secas.
Sin apellidos que den la idea de un vínculo con el pasado.
¿De dónde vienes María a secas? De ninguna parte, responderé, sólo decidí cumplir mi sueño de fuga.
Tal vez hasta me de la oportunidad de creer otra vez en el amor... aunque sé que en el fondo todos los hombre son iguales; no saben cumplir un juramento de fidelidad.
Por eso estoy conduciendo en esta carretera, porque hoy conocí a su amante, una mujer joven, encantadora y hermosa... Hoy entendí porque a mi marido ya no le gustaba tocarme.
Quisiera poder ser como esa mujer y dejar en paz al amor para gozar simplemente de mi cuerpo, sin prejuicios, sin esa vergüenza disfrazada de pudor, saber lo que es hacer el amor con la luz encendida y tal vez hasta descubrir lo que es un orgasmo..."
Esa fantasía absorbía los pensamientos de la mujer mientras conducía por aquél camino curveado que parecía no tener fin, cuando su teléfono celular sonó. Era su esposo.
-¿Dónde estás?- preguntó el marido visiblemente molesto
-No lo sé...- antes de que pudiera decir algo más, el hombre la interrumpió:
-Pues regrésate ahora mismo, tus hijos están incontrolables y no hemos comido porque no dejaste nada preparado.
La mujer permaneció en silencio escuchando por el móvil, el llanto, los gritos y el caos de sus hijos, así como la incapacidad del marido para controlar la situación en casa.
Ella podía sobrevivir sola en cualquier lado, pero su esposo y sus hijos, no. La necesitaban con desesperación. Dió vuelta en u y regresó el camino que, momentos antes, había recorrido en sentido opuesto.
Su sueño de fuga de convertirse en María, a secas tendría que esperar.
Escrito por:
Dolores Garibay
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