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22 de mayo de 2011

Y el mundo no se acabó...



Resulta que ayer el mundo se tenía que terminar y no fue así. Tal vez los Jinetes del Apocalipsis confundieron el día o algo parecido. Yo me enteré de que el mundo llegaría a su final un par de horas antes de la media noche ¡Carajo! que avisen con tiempo y que no sea en fin de semana, yo en mi casa sin bañarme, despeinada y en pijama, ¿qué dignidad hay en eso?

Me quedé pensando en qué iba a hacer en esas dos horas que le quedaban de existencia al mundo y decidí que podía escribir, o leer, o fumar. Así que decidí fumar y pensar ya que mi mente estaba demasiado divagante como para concentrarme en una lectura o una hoja en blanco.

Estaba recordando la primera vez que escuché que el mundo se terminaría. Fue en julio de 1991 antes del eclipse, todos decían que el mundo se iba a acabar después de que sucediera el evento astronómico. Después alguien dijo que sería en agosto de 1993; después que no, que sería en 1998; después que en el 2000; después que el 21 de mayo del 2011 (ayer); después que en octubre de 2011 y finalmente dicen que el apocalípsis será el 12 de diciembre del 2012.

En conclusión, el mundo siempre se está acabando... y sin embargo, aquí sigue.

Lo único que puedo hacer ahora es seguir escribiendo. Y fumando. Ayer, mientras esperaba pacientemente a que el mundo explotara o lo que fuera, decidí que me terminaría la cajetilla de cigarros que tenía empezada y lo logré. Quería sentirme como Patty y Selma de los Simpson cuando en un capítulo donde justamente se iba a acabar el mundo, ellas terminan de fumar su último cigarro y dicen: "¡Lo hicimos, vencimos al cáncer!"


Si todo sale bien, seguiré escribiendo hasta que se acabe el mundo o el siguiente apocalípsis, lo que suceda primero.

22 de junio de 2009

De mal en peor...

Año con año la comunidad LGBT de México realiza una marcha con la finalidad de exigir ciertos derechos y hacer notar a ese grupo, muchas veces invisible, de homosexuales (hombre y mujeres) que habitamos en la Ciudad de México. En esta ocasión fue evidente que no hubo organización de ningún tipo.

Este año estoy completamente decepcionada de lo ocurrido durante ese espectáculo carnavalesco y patético en que se convirtió esta marcha.

Por lo que pudimos darnos cuenta, muchos de los asistentes desconocían el pliego petitorio que se tenía preparado para este año y sólo asistieron para desfogar sus energías o qué sé yo y dar espectáculos poco agradables en la vía pública. Para que sepan cuáles eran los puntos a tratar, aquí les menciono sólo algunos:

• Modificar la Ley de Sociedad de Convivencia para que a uno de los convivientes se le permita ingresar al Seguro Social a su pareja.
• Plantear la posibilidad de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo
• Crear módulos de atención ciudadana para ayudar a grupos vulnerables
• Mayor difusión de los derechos de la comunidad LGBT, así como campañas de sensibilización
• Creación de más espacios culturales para la diversidad sexual
• Promover el DECÁLOGO POR LA DIVERSIDAD


Salí muy desanimada. El 99% de los asistentes no prestó atención a lo que se supone era el objetivo principal de esta movilización. Es la primera vez que a mí me toca ver que se venden bebidas alcohólicas en una manifestación de esta índole, lo cuál le quita seriedad al asunto; los grupos u organizaciones que tienen los pliegos petitorios, los dejaron hasta atrás de todo el carnaval; todavía el año pasado asistieron grupos de Lesbianas, Bisexuales, Transgénero, de padres de familia con hijos homosexuales o incluso universidades, y este año, al menos nosotros, no vimos a ninguno de esos grupos.

A mi me caga asistir a este tipo de eventos porque no me gustan las muchedumbres… simplemente no tolero que terceras personas invadan mi espacio vital. Estos últimos dos años hemos asistido porque una muy buena amiga nuestra que trabaja en la DGIDS (Dirección General de Igualdad y Diversidad Social) ha solicitado nuestro apoyo. Por lo menos nosotros vamos con la idea de informar y exigir ciertos derechos de manera pública, sin embargo la gran mayoría siente que está en una fiesta en la vía pública.

Una amiga nuestra, buga, casada y con un hijo de 3 años, asistió con nosotros con la mejor intensión del mundo de mostrar apoyo y de que su pequeño no vea mal en un futuro la situación en que nosotras (mi mujer y yo) vivimos, en la noche nos comentó: “Es la primera y última vez que las acompaño”. Realmente entiendo su malestar pues no resulta agradable ver a dos tipos encuerados y manoseándose en la calle a la luz del día, ni ofrecer servicios sexuales ($200 la mamada) a los automovilistas que van pasando, ni escuchar un montón de palabras altisonantes contra todo aquel que no sea homosexual, ni agredir a las familias que pasaban por ahí lanzándoles basura, ni acosando a los transeúntes con insinuaciones de lo más vulgares… No soy persignada, no me espanto tan fácil por cosas así, pero creo que hay momentos y hay lugares donde uno puede dar rienda suelta a sus "bajas pasiones" como dice mi madre, y la vía pública no es uno de ellos.

La verdad es que, además de decepcionada, estoy molesta. Espectáculos tan patéticos como los mostrados en la marcha incitan a la homofobia

¿Cómo pretendemos que nos tomen en serio o que nos respeten si lo único que el resto de la sociedad conoce de la comunidad homosexual son a las lacras que asistieron a hacer sus desmadres el sábado pasado?

No todos somos así. Conozco a muchísimos homosexuales (hombres y mujeres), con empleos dignos (profesores, ingenieros, abogados, etc.) que viven sus vidas con la mayor naturalidad, sin ocasionar problemas a terceros y, lo más importante, que RESPETAN a los demás. Lo triste del asunto es que esa parte de la comunidad LGBT es la invisible, la oculta, la que vale la pena pero los demás no notan por ignorancia o cualquier otro motivo.

No terminamos el recorrido programado porque los policías ya no nos dejaron pasar a pesar de que les mostramos los papeles que nos autorizaban a manifestarnos en la vía pública. Era de esperarse después de todo el desastre causado por los que iban delante de nosotros.

Sobra decir que el prox. año no asistiré. Primero porque estoy en contra de cualquier manifestación que bloqué avenidas y cierre calles; como conductora me frustra que, si tengo una emergencia, tengan que desviarme del camino y hacerme perder tiempo para poder llegar a mi destino… así perdí un trabajo. Y en segunda, porque me declaro totalmente ajena y no perteneciente a la parte de la comunidad LGBT que asiste a ese evento.

17 de mayo de 2008

Día Internacional Contra la Homofobia

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Hoy, 17 de mayo, es el Día Internacional Contra la Homofobia. Al respecto se pueden decir muchas cosas, desde los antecedentes históricos, hasta enlistar casos particulares.

La homofobia es el temor que ciertas personas pueden sentir hacia un homosexual. Ese miedo a lo desconocido, al “otro”, a la diferencia, a lo que no se está acostumbrado a ver, ha llevado a agresiones irracionales. La homofobia es más evidente en individuos del sexo masculino que entre las mujeres ¿por qué? La respuesta en tan sencilla como aterradora.

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Hace algunos años, en mi proceso de salida del clóset, a través de la red llegué a la página de hartas.com y encontré un artículo muy interesante sobre la invisibilidad de las mujeres homosexuales. El sitio cerró por razones que desconozco, fue una pena. Sin embargo, varios años después me encontré con el blog de Marga, la autora de ese artículo. Pueden leer una de sus colaboraciones aquí.

Después de leerla y de un incidente que me ocurrió días antes con un amigo, entendí por qué son relativamente menores los casos de lesbofobia: nosotras tenemos la misma cualidad de los fantasmas, pocos nos han visto y casi nadie cree que existimos. Lo que sucedió con nuestro amigo fue que me hizo un comentario sobre “lo discreta que soy con mi condición”, él dice que si no me conociera y me viera en la calle como a cualquier persona, juraría que soy heterosexual. A mi parecer mi orientación es muy obvia, pero ya me di cuenta de que los demás no lo perciben así. Este incidente me dejó pensando en que la gente no nos ve simplemente porque no quiere vernos.

“Acorde con la invisibilidad social de las lesbianas, a nadie se le ocurre que dos amigas que compartan una habitación de estudiantes, puedan ser en realidad una pareja. Las mujeres somos consideradas poco menos que asexuadas. Incluso antiguas leyes que han penalizado las relaciones homosexuales entre hombres, han ignorado completamente al lesbianismo.”

(Marga, “¿Seré lesbiana?”)

En efecto, en el Berlín de los años 30, el terrible Párrafo 175 que condenaba a la homosexualidad como un delito grave que debía pagarse en un campo de concentración o con la pena de muerte, no incluía el castigo a las lesbianas. Aunque esta exclusión no era por consideración hacia los miembros del sexo femenino, sino porque en la particular visión de los nazis las mujeres servían como máquinas para la producción de nuevos alemanes, es decir, sólo para tener hijos.

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En las grandes ciudades, a diferencia de las provincias más pequeñas, asumir actitudes que se relacionan a un hombre, se considera un signo de fuerza e iniciativa. No es tan mal visto que una mujer tenga maneras masculinas y son muy contados quienes llegan a percatarse de su orientación. Esta invisibilidad es, hasta cierto grado, una ventaja; las lesbianas son un blanco menor para las agresiones por homofobia.

Sin embargo no todo es color de rosa, ya que los crímenes por odio contra mujeres que tienen como motivo su orientación sexual, son peores. Los victimarios se ensañan con sus victimas torturándolas de manera sádica antes de matarlas. En México, en el 2005 se calculaba que por cada asesinato lesbofóbico registrado, había otros cinco sin denunciar. Los atentados contra mujeres (heterosexuales y lesbianas) se consideran como violaciones y abusos sexuales, violencia intrafamiliar, o simplemente asesinatos circunstanciales, pero no se clasifican como crímenes por odio. Esto hace mucho más difícil saber el grado real de agresión que sufre la comunidad lésbica en nuestro país. Y leyendo a diversas internautas, no creo que la situación varíe en otras naciones.

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La solución no es cerrar los ojos a una realidad que está presente. Eso de si no se menciona, no existe, es absurdo. Si hay algo que he aprendido de mi psicólogo de cabecera es que ignorar a una persona o a un grupo es anular su identidad y esto constituye también una forma de agresión.

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15 de mayo de 2008

Prohibido prohibir

Hace algunos años fumar era sinónimo de caché, de altura, de refinamiento y buen gusto.

Grandes divas como María Félix

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Marlene Dietrich

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Greta Garbo

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Rita Hayworth

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Audrey Hepburn

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y Marilyn Monroe

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constantemente aparecían con un tabaco entre sus dedos. Es probable que no fueran fumadoras habituales, pero el cigarro era parte de la pose seductora que caracterizaba a estas mujeres.

En algún punto de la historia este concepto se desvirtuó. En parte se debe a los efectos tan nocivos del tabaco, al mal aliento que produce, al cáncer pulmonar como efecto secundario de la nicotina, etc, etc. Si a principios de siglo el cigarro se asociaba al buen gusto, para finales de la misma época ya estaba satanizado. El fumador ahora es una persona irresponsable, poco conciente de la salud propia y de los demás, un apestado, alguien que debe ser erradicado a toda costa.

El fumador, para muchos, no es sino un genocida bonsai, un Himmler que lleva en su bolsillo la cámara de gas y que su única meta en la vida es asesinar lentamente a los pobrecitos no-fumadores.

(Lobo)

No soy fumadora constante. Tengo mis épocas en las que el cigarro me da asco y otras –como ahorita- en las que mi organismo requiere de grandes cantidades de nicotina. A veces lo mejor de un cigarro no es “tragar humo” como dice mi madre, sino la agradable compañía que generalmente va asociada al tabaco. Me refiero a la sobremesa que viene después de una comida con amigos, en donde pueden transcurrir largas horas de pláticas constructivas acompañadas de varias tazas de café y cigarrillos.

La estúpida Ley Antitabaco que nuestros ilustres legisladores promulgaron y entró en vigor desde los primeros días de abril de este año, le ha dado en la madre a toda esto. Ya no hay más sobremesa, ya no hay más plática agradable, ya no fluye la economía al no consumir más café en los restaurantes… Eso me molesta igual que a muchas otras personas. Y no nada más se prohibió fumar en restaurantes, también está prohibido hacerlo en bares, cantinas, discotecas, tugurios y demás sitios de dudosa reputación 0_o ¿alguien podría decirme en qué cabeza cabe semejante estupidez?... Para qué pregunto: en la de nuestros legisladores.

Bueno, al menos en este blog no somos intolerantes, aquí si se puede fumar.

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1 de abril de 2008

Todos llevamos un EMO adentro

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Desde el 8 de marzo de este año, salió una noticia acerca de las agresiones que sufrieron un grupo de Emos en la ciudad de Querétaro, y hasta la fecha no he parado de escuchar sobre los movimientos anti-emo que han surgido en diferentes lugares de México, el D.F. incluído.

¿Y qué demonios es un Emo? Bueno, he aquí algunas respuestas.

"Por otro lado, se dice que los EMO son descendientes ideológicos tanto de los punks como de los darks. De los primeros tomaron los peinados y la vestimenta; de los segundos, la exaltación del sufrimiento. Sin embargo —y por eso las demás tribus urbanas los aborrecen—, desprecian tanto la postura política de los primeros como el amor por las artes de los segundos. Es decir, que son unos punko-darks destilados, que además mezclan lo tomado de otras ideologías con una cierta estética de manga japonesa. En realidad, los emos sostienen que no soportan el mundo, que son demasiado sensibles para sus miserias y maravillas, y que aprovecharán la más mínima oportunidad para abordar el goodbye train de la existencia. Algún intelectual de Sanborns afirmaría que son nihilistas extremos. Yo digo que nomás son mamones."
(http://yoatecutli.blogspot.com/2008/03/emoglobina.html)

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"Lo primero de todo que hay que saber es que el auténtico emo se nace, no se hace. Un emo es moderno, se viste de determinada forma, escucha determinado tipo de música… pero todo eso no se puede forzar. Si lo haces, corres el peligro de ser un pseudo-emo."
(http://www.madboxpc.com/foro/index.php?showtopic=55081)

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"Emo es un término del argot, en principio usado para describir la gama de las actitudes y de los estilos relacionados con la música emo, aunque este aspecto está cada vez más alejado de la acepción que esta palabra ha tomado en el lenguaje. Como adjetivo, "emo" puede describir un estilo de comportamiento o un estado general de infelicidad o melancolía. Es un estilo de vida que la gente adopta; en especial las personas jóvenes."
(http://es.wikipedia.org/wiki/Emo_(argot))

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"Emo es una cultura de adolescentes y jóvenes entre los 14 y 21 años. En esta etapa se crean fuertes lazos de amistad con los compañeros y se exploran sentimientos de pareja. Por esta razón, es bueno encontrarse con amigos que compartan sus gustos y creencias más allá del furor de una moda."
(http://www.colombiaaprende.edu.co/html/estudiantes/1599/article-124495.html)


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"El Gafapastismus Emus es una cultura filosófica en la que está de moda lo que no está de moda. Paradójicamente, estos individuos odian las modas, por lo que en lo contradictorio forman parte de sus formas. En resumen, están en el montón de los que no quieren ser del montón. A sus seguidores se les considera otra evolución de la raza humana, y son también conocidos simplemente como "emos" (del portugués emo, eu masturbo outros). Limitan al sur con los góticos, al noroeste con los neopunks -los que un día visten con pantalones pitillo negros (básicos para esta subcultura) y al siguiente intentan hacer skate (sólo lo intentan...)- y atrás con los homos activos."
(http://inciclopedia.wikia.com/wiki/Emo)

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Todos en algún momento de la vida hemos sufrido toda clase de decepciones, a todos nos han roto el corazón y hemos derramado inontables lágimas por un amor no correspondido, todos nos hemos identificado con alguna canción que hable de lo miserable que es la vida -en mi caso es "In the end" de Linkin Park- y todos de alguna u otra forma sabemos que la existencia es una mierda que quién sabe si valga la pena ser vivida...

Así que no nos hagamos pen...tontos, TODOS LLEVAMOS UN EMO ADENTRO, entonces ¿por qué odiarlos? No entiendo, simplemente no entiendo. Nunca acabaré de comprender los alcances de la estupidez de la especie humana. Por eso prefiero a los gatos.. y a los perros.


Linkin Park Lyrics
In The End Lyrics

UPDATE (4.IV.08) Encontré esta mamada en internet. Si quieren saber que tan Emo son, den click abajo de la imagen.




You Are 36% Emo



You're definitely not emo, but you do understand emo people a little. You are introspective, but not to the point of driving yourself crazy.

6 de octubre de 2007

Reivindicación de las cucarachas

Originalmente esto iba a ser un mensaje de respuesta de la entrada "Si yo fuera...", pero creo que las cucarachas merecen una reivindicación y, por lo tanto, un post aparte.

A todo mundo le sorprende que en la respuesta de "si yo fuera un insecto sería: cucaracha", y es comprensible porque la mayoría de las personas tiene una concepción muy negativa acerca de estos seres.

Y no, tampoco es porque tenga una autoestima muy baja (ya superé esa etapa desde mi adolescencia) es porque son los seres que más admiro.

Les voy a transcribir un fragmento de un e-mail que envié a Bose respecto a ésto.

"...Si fuera animal sería tigre. Eso es en esta época, en este punto específico de mi vida. Hace algunos años hubiera sido un delfín y en secundaria hubiera sido un lobo. Lo de cucaracha es en la parte de si yo fuera insecto. Elegí a la cucaracha porque me parece uno de los seres más maravillosos que pueden existir en este planeta. Son unas supervivientes desde la época de los dinosaurios, han soportado miles y miles de años de evolución y sobre todo, han sobrevivido a la especie humana. Una cucaracha puede vivir a pesar de que tenga la mitad del cuerpo aplastada, incluso si le cortas la cabeza, sobrevive nueve días más hasta que fallece de hambre por no poder comer. Aguantan hasta 30 días sin tomar agua y tienen la capacidad de absorvber la humedad del ambiente. Pueden soportar grandes cantidades de toxinas sin que afecte en lo más mínimo a su organismo y ni la radiación puede acabar con ellas. Son artrópodos bastante ágiles que viven generalmente de noche. Y han permanecido en la Tierra durante milenios a pesar de que son prácticamente ciegas. Además son ecológicas porque tiene la capacidad de biodegradar materiales en el subsuelo que ningún otro insecto puede degradar y a una velocidad superior a la de cualquier otro animal.

¿ahora ves porque admiro a estos insectos repulsivos para la mayoría de las personas, pero que son maravillosos?"


Por esto y más, deberíamos reivindicar a las pobres cucarachas.

Hay un dicho que escuché alguna vez en alguno de mis viajes a otros estados de la República:

"Si algún día hubiera un desastre nuclear que acabara con el planeta entero, sólo sobrevivirían las cucarachas y los chilangos".

Haciendo referencia a cuando teníamos el privilegiado honor de ser la ciudad más contaminada del mundo, hoy China ya nos desbancó. En efecto, como bien lo apuntó Héctor, todos tenemos algo de cucarchas... aunque a muchos no les parezca.

Soy una cucaracha

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16 de septiembre de 2007

¿Viva México?

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No sé si soy muy antipatriótica o simplemente soy apática, pero me molestan sobremanera las fechas septembrinas en México. Se supone que festejamos la independencia de nuestro país y quién sabe qué tantas cosas, pero no es eso lo que me causa ruido, sino que todo mundo se siente muy mexicano sólo en Septiembre ¿y qué pasa el resto del año? Ser mexicano es mucho más que sólo ir a dar el Grito en el Zócalo, que comer tacos con harto chile, que tomar tequila, que demostrar que somos bien machos, que escuchar música ranchera, que vestirnos de charros, que usar sombrero y bigote, que hablar español, que ver fútbol los domingos y apoyar a la selección nacional, que alburear a todo el que se deje.

¿Qué es ser mexicano entonces? Es una buena pregunta. Quién conozca la respuesta por favor dígamela. Yo tengo sólo un punto de vista demasiado subjetivo, pero de ninguna manera mi concepto es una verdad universal.

En primera para mí el ser mexicano es no tener identidad –principalmente los chilangos -problema que venimos arrastrando desde la época prehispánica porque los aztecas eran un “pueblo sin rostro”, como no tenían historia, entonces se inventaron una. De la misma manera que nosotros buscamos inventarnos una identidad a través de una serie de símbolos como una bandera con tres colores, un escudo nacional y un himno que en primaria nos obligan a cantar cada inicio de semana.

Los estadounidenses no serán santos de mi devoción, pero al menos hay algo que siempre les he admirado mucho: el sentimiento de unidad nacional con el que nacen. Ven a su territorio como algo propio y trabajan en comunidad para el beneficio de la comunidad. En México por desgracia siempre somos más egoístas y más individualistas, primero yo y los demás que se frieguen, el que no tranza no avanza, estamos acostumbrados a buscar la manera de beneficiarnos de los demás sin aportar nada a cambio, desde el policía que te pide 50 pesos de mordida, hasta las grandes empresas que contaminan el ambiente, pagan salarios miserables a sus empleados además de tratarlos como recursos reemplazables y no pagan impuestos.

El me vale madres y no me importa nada no son signos de mexicanidad. Pensamos nada más en nuestros intereses y olvidamos los de nuestros vecinos. Les pongo el ejemplo que me tocó ver un día en un parque, hace ya varios años: pasaron dos escuincles pubertos pseudoadolescentes de secundaria y uno tiró un envase de yogurt en el pasto, el otro lo regañó y le preguntó que si lo mismo hacía en la sala de su casa, a lo que el primero respondió: “No, pero no estoy en mi casa”. Esa respuesta refleja mucho del pensamiento de quienes habitamos este país. Solamente reconocemos como nuestro los pocos metros cuadrados de la casa que habitamos, pero el resto del territorio, la acera de enfrente, el camellón, los parques, los cuadros con arbolitos que están en las banquetas (y que todos alguna vez hemos usado como basureros), las playas, las pocas reservas naturales que aún sobreviven en México, todo eso lo vemos como algo ajeno, algo que no nos pertenece aunque también forme parte de nuestra tierra.

No entiendo cómo es que siendo un país con una diversidad cultural tan valiosa, no nos sintamos parte de eso. Somos mexicanos los que hablamos español, sí, es correcto, pero también lo son quienes no lo hablan y tienen una lengua diferente a la mía o la de cualquiera de los lectores. La riqueza indígena es tan vasta y profunda que si lográramos integrarla por completo a nuestra sociedad globalizada y agringada, estaríamos un poco más cerca de ser mexicanos de lo que estamos ahora. Y sin embargo la despreciamos, somos racistas no con los extranjeros, pero sí con nuestra propia gente. Parece ser que el peor insulto que se le puede hacer a cualquier pseudomexicano promedio, es llamarle indio. Es vergonzoso ser prieto y tener facciones que delaten nuestras raíces indígenas. Recuerdo una anécdota que mi mujer llegó a contarme sobre una de sus antiguas parejas que era una niña morenita, delgadita y de facciones indígenas marcadas. Cuando su mejor amiga de se tiempo la conoció, lo que dijo fue: “No mames, cómo puedes salir con alguien tan autóctono” lo curioso es que quien emitió el comentario es una mujer con rasgos mayas muy marcados.

Es por eso que me cagan la madre, por usar una expresión muy mexicana, las fiestas patrias, porque todo mundo demuestra su orgullo nacional de la manera equivocada. La educación que nos imparten en casa y en la escuela tiene mucho que ver en eso. Nos enseñan nada más a respetar un trapo con tres colores, una caricatura de un águila parada en un nopal devorando una serpiente, una cancioncita más aburrida que los sermones del Papa los domingos y que exalta los valores de la guerra en pro de la patria, y un absurdo juramento que nos lo aprendemos de memoria más a güevo que de ganas y que creo que a más de uno se nos olvida después de salir de la primaria; pero jamás nos enseñan el trabajo en comunidad, el respeto a los demás, a cumplir con nuestras obligaciones y no nada más a exigir derechos… ¿dónde queda lo que verdaderamente importa? ¿es esto ser mexicanos? Si alguien lo sabe, ilústrenos con su sabiduría por favor.

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12 de septiembre de 2007

9/11

Hoy 11 de septiembre, todo el día he visto en la tele programas, reportajes, investigaciones, documentales y demás acerca de los atentados en EU hace seis años.

Hasta la fecha no alcanzo a comprender el por qué de tanto alboroto. No me considero una persona insensible, pero creo que al rededor del mundo y sobre todo en naciones más pobres han ocurrido peores tragedias que la de los norteamericanos.

Qué visión tan limitada tienen los gringos al creer que el mundo se reduce solamente a su territorio… y peor aún cuando mucha gente piensa que eso es verdad.

Me pregunto cuántos de los lectores saben de las masacres, los genocidios que se han dado durante los últimos 15 años por todo el territorio africano. Pero a quién le van a importar esos pobres africanos, son países tan insignificantes que nadie los toma en cuenta, que nadie se percata de sus carencias y de las necesidades que aquejan a su gente. Esas sí son verdaderas tragedias y el mundo parece no darse cuenta.

En fin, estas son cosas de las que no me gusta hablar. Sin embargo el día de hoy me sentí abrumada por una cantidad de información a la que no encuentro sentido en todos los medios de comunicación. La verdad es que ya estoy harta de escuchar cada 11 de septiembre sobre los dizque “atentados terroristas” cuando la realidad es que en este planeta hay cosas más importantes en que pensar y problemas más urgentes que resolver cómo el cambio climático, las crisis energéticas que vienen, las especies en peligro de extinción y el problema verdaderamente grave de la escasez de agua que se avecina.

5 de julio de 2007

Estoy hasta la madre de fútbol

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No hay cosa en este mundo que me desespere más que un partido de la selección mexicana. ¡Carajo!, todo el mundo se paraliza y se estupidiza frente a un televisor sólo para ver a un grupo de pseudodeportistas corriendo detrás de un balón. En México el fútbol no es un deporte, es una forma de hipnotizar a una población soporizada en su gran mayoría, es una forma de control. Para que me entiendan mejor, es el equivalente moderno al circo romano.

En la antigua Roma, hubo un periodo en que los emperadores se preocupaban más por conservar el poder, que por la población en general. Para evitar disturbio y brotes de violencia e inconformidad en contra del imperio, idearon un método muy eficiente para controlar a la gente: darle “pan y circo”. Los emperadores recreaban al pueblo con grandes y repetidas fiestas. En Roma había ciento sesenta y cinco días de fiesta al año, algunas, la inauguración del Coliseo verbigracia, duraron cien días seguidos. Dichas fiestas eran espectáculos que se celebraban en el teatro, en el circo y en el anfiteatro. Empezaban por la mañana y se terminaban a la puesta del sol. Cuando asistía el emperador se repartían sorpresas, golosinas y vino. En el circo se daban carreras de carros y de caballos. circo Máximo, así llamado por su magnitud y porque e él se celebraban los juegos consagrados a lo dios magnos, tenía cabida para 300,000 espectadores. Los emperadores dieron gran solemnidad a las carreras. Ellos hicieron que los juegos comenzaran con una procesión que dirigía el magistrado que presidía los juegos, y que a partir de Calígula dirigió el emperador; procesión en la que figuraban los magistrados, los clientes, la flor y nata de la juventud romana, los aurigas, los luchadores, cerrando la comitiva, los sacerdotes y las corporaciones religiosas, las cuales acompañaban las imágenes de los dioses, con sus símbolos y atributos.

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Así inició un espectáculo que hasta la fecha no ha dejado de existir a pesar de que ha sufrido muchas modificaciones.

En la actualidad, en nuestro país, una de las versiones modernas del circo romano, es el fútbol. Lo reconozco, hubo alguna época de mi vida en la que yo también me emocionaba con los partidos y cada uno de los triunfos de la selección mexicana. Hasta que llegó le día en que comprendí la verdadera relación de esos “triunfos” y la realidad de mi país. Casualidad o coincidencia: cada vez que México se acerca a una crisis social o económica de magnitud considerable, es cuando la selección comienza a ganar.

Seamos realistas, los jugadores del equipo nacional no son ni la mitad de buenos de lo que podría ser un amateur llanero que juega al fut por diversión. La mayoría de los seleccionados están ahí por algún contacto o influencia que tienen, como el caso del yerno de Lavolpe (o La Volpe… como se escriba el nombre de ese güey). México no tiene un buen equipo, la infraestructura de la FMF es pésima y está plagada de intereses creados… como todo en este país. Los jugadores no tienen el entrenamiento adecuado, no sirven más que para hacer comerciales en los que les pagan millones de pesos. En pocas palabras, el equipo nacional es un asco.

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Cada que se enfrentan a otro equipo, salen más golpeados que el balón con el que juegan. En los comienzos de la era de Hugo Sánchez como director técnico, el equipo comenzó pésimamente mal (valga la redundancia). Después a nivel nacional comenzó la polémica por el incremento a la leche –y por consiguiente a todos los derivados lácteos- y la dichosa reforma fiscal en la que papá gobierno va a querer incrementar el IVA y cobrarnos impuestos por cualquier pendejada.

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La nueva ley del ISSSTE trae más perjuicios que beneficios para los trabajadores del estado. Las narco ejecuciones en Michoacán y el norte del país todavía no se resuelven. En el Seguro Social nunca hay medicamentos y la negligencia está a la orden del día. El conflicto de Chiapas, a pesar de los años, tampoco se ha solucionado. Oaxaca se ha convertido un verdadero barril de pólvora… y muchas otras crisis de las que ni siquiera estamos enterados.

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Pero eso que importa, tenemos el fútbol ¿o no? Mientras la selección siga ganando partidos, qué más da si el país se va al carajo…

29 de junio de 2007

Ese demonio llamado ortografía

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Una de las grandes frustraciones que he sufrido desde el inicio de este nuevo milenio, es que muchas veces afloran mis trapos lingüísticos en los momentos menos oportunos. Es uno de los grandes traumas que me dejó la universidad cuando estaba estudiando traducción, probablemente porque hubo varios exámenes que reprobé a causa de un acento, una coma mal colocada o algún error de ortografía… cada error de esos significaba 0.5 puntos de descuento sobre la calificación total de mi examen. Así aprendí la lección, lo cuál es bueno en términos generales, excepto que desde aquél entonces, nada más estoy fijándome en los errores que comete la gente al hablar, pero sobre todo al escribir.

Esto me ha acarreado problemas con mucha gente allegada a mí porque cuando estamos en medio de una conversación y detecto algún error o palabra mal empleada, tiendo a corregir a mi interlocutor en ese momento, lo que interrumpe y hace que se pierda la continuidad de la conversación. Claro, además de que terminan mandándole saludos a mi mamá.

Hace algunos años asistí a una conferencia sobre Kafka, honestamente estaba aburridísima y casi quedo en coma en las filas delanteras. El ponente era supuestamente una persona muy preparada con doctorados y toda la cosa, pero hubo un momento en que dijo algo más o menos así:

“… y Fulanito, quien fue el primero que tradució a Kafka al español…”

En ese momento se me espantó el sueño. Dejé de prestar atención al tema principal de la conferencia y me centré más en el uso de las palabras del ponente. Un error lo tiene cualquiera, de hecho hasta yo he dicho barbaridades parecidas –una vez dije “hubiera decido” en vez de “hubiera dicho”- pero en el caso de este experto en Kafka, cometió el mismo error dos veces.

Otro de nuestros ilustres funcionarios públicos una vez al ser entrevistado en la televisión sobre el caso de los policías que habían sido linchados en Tlahuac, respondió que “eso sucedió por la falta de negligencia (sic)”. Me pregunto si este honorable personaje alguna vez habrá buscado en el diccionario lo que significa negligencia.

A las personas que viven en zonas marginadas, no se les puede pedir que hablen correctamente el español cuando muchas de ellas ni siquiera saben leer. Sin embargo, la gente con un nivel mínimo de educación media superior, considero que ya no debe cometer tantos errores al hablar y al escribir.

En mi cumpleaños me regalaron una libretita muy bonita porque algunos de mis amigos saben que me gusta escribir. Cada uno de los presentes en la celebración escribió un pequeño mensaje de felicitación. Lo que me causó mucho ruido es que cinco de doce personas, escribieron “te deceo un feliz cumpleaños” (ok, para quienes no sepan, deseo se escribe con S de sexo, el verbo es desear). Este error es más común de lo que parece.

Otros errores frecuentes son:

Desición (lo correcto es decisión, del verbo decidir)

Nadien (se dice nadie)

“no lo forces” (lo correcto es: no lo fuerces. El verbo forzar se conjuga exactamente igual a esforzar)

Obvio (es de esas extrañas palabras que se escriben con B y V)

Hubicar (el verbo es ubicar, sin H)

“la agua ya esta hirviendo” (Agua es de género masculino: el agua)

“está dura la calor” (Calor es del género masculino: el calor)

“éramos como cinco gentes” (gente es singular: la gente. Salvo en casos muy específicos donde se emplea también en plural, pero no entremos en complicaciones. En todo caso se dice: “éramos cinco personas”)

Haiga (el más frecuente de todos los errores. Se dice: haya, del verbo haber)

“pos así se hace” (no es pos, ni pus, es: pues)

Hojala (lo correcto es ojalá)

Y la lista continúa….



También están quienes creen que los acentos no existen y los del extremo contrario que ponen acentos cada diez letras. Y es mayor todavía el número de quienes creen que los signos de puntuación sólo están de adorno. Las comas y los puntos existen por una razón y ésta puede ser para dar pausas al texto o para darle determinado sentido. Vean el siguiente ejemplo:

El maestro dijo el director es un burro

¿Quién es el burro, el maestro o el director? Bueno, todo depende:

El maestro, dijo el director, es un burro.

Aquí el burro es el maestro.

El maestro dijo, el director es un burro.

En esta oración ya cambia la cosa, ahora el burro es el director. Todo depende de la colocación de una simple coma.

Pero ¿a qué se debe esa mala ortografía en los mexicanos? Bueno, la primera razón y la más común es porque México lee en promedio la mitad de un libro al año, es decir, un libro completo cada dos años a los que bien les va.

Aunque es prudente aclarar que no todo se debe a la falta de lectura. Todo idioma es una lengua de cambio simplemente porque los seres humanos estamos en constante evolución. Viejas palabras caen en desuso. Nuevas palabras se integran a nuestra habla cotidiana, algunas como producto de los avances tecnológicos y otras como préstamos de otras lenguas. Sea como sea, el español es uno de los idiomas con “poca profundidad ortográfica” según algunos expertos. Esto quiere decir que la mayoría de sus palabras tienen una correspondencia entre su forma escrita y su pronunciación. Para un extranjero que decida aprender la lengua hispana, esa poca profundidad ortográfica le resulta de gran utilidad; sin embargo, para los mexicanos, cuya lengua materna es el español, resulta contraproducente: cada quien escribe como habla. Entonces si alguien dice “haciendo” otro puede escribirlo como suena: “asiendo”.

En fin… a veces siento que la que está mal soy yo. Debería dejar de fijarme en cómo habla y escribe la gente y así me evitaría problemas que no me corresponden ni la gente me miraría como bicho raro.

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P.S: Una disculpa si alguien encuentra una falta de ortografía, no es a propósito, sino por un error de dedos.

28 de abril de 2007

¿Qué leen los mexicanos?

Hace poco se publicó una encuesta que realizó la UNAM acerca del nivel de lectura de los mexicanos. Los resultados en verdad son alarmantes y quedaron muy por debajo de las expectativas de los realizadores del estudio. En promedio un mexicano lee medio libro al año –ni siquiera a uno completo llegamos, eso es humillante- cuando los países que menos leen de América latina como Argentina, Chile y Uruguay, leen por lo menos tres libros al año.

Muchas personas piensan que el problema principal que radica en México es que no se tiene el “hábito de la lectura”, ¿será cierto? Yo lo pongo en duda.

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Existen muchos mexicanos que no leen libros especializados o de literatura, y sin embargo tiene el “hábito” de leer el periódico todas las mañanas, ya sea en casa en el desayuno, o en el pesero o en el metro camino al trabajo (si no, ¿cómo se explican que el Universal saca al día tres tirajes de sus impresiones con su “Gráfico de la mañana, de la tarde” y la edición normal?). Existen también una gran cantidad de personas que leen revistas, no en vano el “TV y novelas” es la revista más vendida a nivel nacional. Y que decir del archifamosísimo “Libro vaquero”, el libro por excelencia, más leído de muestro país (El FONCA debería pensar seriamente en considerarlo como patrimonio literario de México).

Para alentar a alguien a leer, siempre se le dice que empiece con algo que le interese o con algo sencillo como periódicos, comics, historietas, revistas o lo que se le parezca, pero como se mencionó arriba, la gente de este país SÍ LEE todas esas cosas, el problema es que toda su vida se pasa leyendo la vida amorosa de Niurka y Bobby Larios o el “Libro vaquero”, pero jamás van a interesarse en el “Laberinto de la soledad” de Octavio Paz, por ejemplo. México lee la clase de pseudo-literatura que evita el pensar.

Entonces el problema no es que los mexicanos no lean, sino que no tienen una calidad de lectura.

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El otro día platicando con un amigo, me comentó que él no lee porque trabaja todo el día y no tiene tiempo. Llega de noche a su casa y prefiere descansar en vez de leer. Él argumenta que no lee por falta de tiempo; yo le decía que siempre hay tiempo para leer algo enriquecedor y él seguía insistiendo en que no y que si yo decía eso, es porque no trabajaba.

Tal vez tenga razón a su manera. Sin embargo lo que mi amigo hace al llegar a su casa, no es precisamente descansar, sino a ver “La fea más bella” en televisión, el futbol, los noticiarios amarillistas y tendenciosos de Televisa y TV Azteca y cuanta pendejada se esté transmitiendo, en la “caja idiota”, en promedio ve de 2 a 3 horas diarias de tv (y sí hay partido de futbol, es más el tiempo) Y aún así, dice que no le queda tiempo para leer.

Y como él hay muchos mexicanos…

Creo que tendríamos un mejor país si le quitáramos una hora a las telenovelas y la invirtiéramos en lectura de calidad.
Pero como dijo Marshall McLuhan alguna vez: “preferimos ver el peor de los programas en televisión, que leer el mejor de los libros”.

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26 de abril de 2007

Mi cuerpo, no es mío

HE VIVIDO EN LA MENTIRA…

La mentira más grande que he escuchando a lo largo de mi poco más de cuarto de siglo de vida, es que soy dueña de mi cuerpo y de las decisiones que quiera tomar en éste.

¡¡¡FALSO!!!

Ingenuamente lo creí durante varios años, pero con todo ese desmadre sobre la “despenalización del aborto” y haciendo un recuento de mi vida, tristemente descubrí que he vivido en la mentira.

Desde niña nunca he decidido enteramente sobre este cuerpo que me tocó habitar, nunca me dejaron conocerlo, tocarlo, explorarlo, porque las ideas arcaicas de mi madre y mi abuela (q.e.p.d.) decían que eso no era correcto, que era pecado mortal e iría al infierno si lo hacía. Incluso en semana santa ni bañarme me dejaban porque no podía estar completamente desnuda según porque son “días de guardar”.

Si alguna vez en mi adolescencia quise experimentar la sexualidad (ya ni digo mi sexualidad) no lo hice en parte por el temor de quedar embarazada y en parte porque recordaba las enseñanzas de mis madres de que al matrimonio se tiene que llegar virgen porque si no era así, entonces los hombres me iban a rechazar, iba a ser la vergüenza de la familia, quedaría deshonrada… y toda esa clase de estupideces que no tiene otra finalidad más que la de infundir temores absurdos y desvalorizar la autoestima de cualquier mujer

Al cumplir 21 en alguna ocasión le pregunte a mi ginecóloga si podía operarme para no tener hijos y rotundamente me dijo que no, que primero tuviera un hijo para poder realizarme como mujer y después ya veríamos… Hace poco le pregunte nuevamente sobre la posibilidad de operarme, se rió de mi y de nuevo me dijo lo mismo que la vez anterior. El concepto de realización para ella significa también vivir la maternidad y a pesar de su preparación académica y su especialidad en ginecobstetria y haber tomado cursos en Londres y cosas así, no alcanza a comprender que para algunas mujeres la realización personal NO IMPLICA LA MATERNIDAD.

¡Carajo! Si no le estaba pidiendo que me operara gratis, le iba a pagar, hasta ella saldría ganando un buen dinero. Intentó persuadirme con argumentos éticos diciendo que no podía practicarme una histerectomia porque era una decisión precipitada de mi parte y que si en un futuro yo quería tener hijos, ya no iba a poder, que esa era una cirugía irreversible y me mando a que tuviera un hijo para que ya después pudiera operarme.

En fin, no quiso, así que investigue en el Seguro Social y ahí están peor que mi ginecóloga: de entrada uno de los requisitos es el ya tener mínimo 2 hijos; tener mas de 35 años; en el caso de estar casada, TENER EL CONSENTIMIENTO DEL MARIDO…

¿Cómo puedo decir que soy dueña de mi cuerpo si todo mundo está decidiendo sobre él? Incluso desde el vientre de mi madre yo ya iba a nacer con un derecho humano fundamental (el decidir sobre este cuerpo) mutilado, porque desde entonces el aborto ya era considerado como un delito, es decir, alguien más –los legisladores nacionales- ya habían decidido sobre lo que tenía que hacer con el cuerpo que me tocó habitar.
Ya se dio un paso enorme dentro de las leyes mexicanas, que si bien no se despenaliza en absoluto el aborto, al menos se da la opción de que una mujer interrumpa el embarazo dentro de las primeras 12 semanas de gestación. Considero que es un tiempo razonable en el que “el problema” se puede remediar sin tantas complicaciones y sin poner en riesgo la vida de la madre.

Sé que yo nunca tendré hijos porque así lo decidí, sin embargo los hijos de mis amigas –mejor dicho, las hijas, cuando las tengan- me gustaría que tuvieran la opción de abortar si así lo deciden en vez de vivir un embarazo forzado y arruinar no sólo la vida de ellas, sino también la del producto.

En EU el aborto se legalizó desde los años 70, nosotros llevamos 30 años de atraso en ese aspecto, sin embargo vamos avanzando y adaptándonos a las nuevas circunstancias.

A todos esos grupos derechistas y ultraconservadores que siguen haciendo desmadre por algo que ya está hecho, por favor, déjense de mamadas y enfóquense a lo suyo: a los ministros católicos, mejor solucionen su problema de pederastia, castiguen a los sacerdotes que abusan de los infantes que ese sí es un verdadero crimen y dejen a las mujeres en paz.

Quiero volver a creer, de corazón, que mi cuerpo es mío, ¿algún día lo lograré de nuevo?