
Probablemente estas fechas se prestan a muchas reflexiones teológicas debido a la pascua y la semana santa celebrada por millones de personas en todo el mundo. Quizá esta fue la razón principal por la que la Primera Actriz, Susana Alexander, eligió estas fechas para representar la obra Dios, ¿sigues ahí? en el Teatro Rafael Solana.
La puesta en escena pertenece aun ciclo de obras llamadas Las tardeadas con Susana que se pueden disfrutar los lunes de cada mes a las 5:00 p.m. Este lunes 25 de abril, me parece que se exhibirá la última función de esta obra. Mi recomendación es que asistan si tienen la oportunidad. 
La historia es muy sencilla. Alfredito (el títere manejado por Pilar Flores del Valle), un niño que padece una enfermedad terminal, hace una amistad muy sincera con la Mapacha (Susana Alexander), una trabajadora de intendencia del hospital y es ella quien le ayuda a entender al niño el concepto de Dios mientras le ayuda a comprender un poco la muerte.
Además de tratar el tema de Dios, la obra también toca el punto de la tanatología dejando que el espectador reflexione y saque sus propias conclusiones al respecto. Desde el inicio sabemos que Alfredito es un niño muy enfermo, podríamos pensar que de cáncer aunque a lo largo de la obra jamás se menciona esa palabra y poco a poco nos va acercando al inevitable final. A pesar de que se trata de una tragedia, todo el concepto, desde la escenografía hasta el personaje de Alfredito, dan cierta sensación de ternura. La principal originalidad de la obra radica en que el enfermito no es interpretado por un niño de carne y hueso, sino por un títere.
DIOS, ¿SIGUES AHÍ?
Teatro Rafael Solana
Miguel Angel de Quevedo #687
Cerca del metro M.A. de Quevedo
lunes, 17:00 hrs.
Entrada: aprox $300
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24 de abril de 2011
Dios ¿sigues ahí?
Escrito por:
La Chilanga Malviajada
0
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Temas chilanguerías, teatro
30 de junio de 2009
Desdémona, la historia de un pañuelo
Marina de Tavira en el papel de Desdémona
Esta obra de teatro está inspirada en un personaje de una de las obras más famosas de Shakespeare, Otelo.
En la historia original, Otelo está casado con Desdémona, la hija de un senador veneciano. Por influencia de Yago, Otelo comienza a dudar sobre la fidelidad de su esposa hasta que sus celos lo llevan a degollarla.
En Desdémona, la historia de un pañuelo, de Paula Vogel, Desdémona es la protagonista de la obra junto con otras dos mujeres –que también son personajes secundarios de la obra de Shakespeare- Emilia y Bianca. En los inicios de la obra Desdémona se nos presenta como la típica niña caprichosa y presumida que sólo piensa en ella misma y, como todas las burguesas, trata con desdén a la servidumbre, como si les hiciera un favor al darles empleo. Es también una mujer que por decisiones masculinas terminó casada con Otelo y encerrada en una lujosa casa en Chipre, lejos de Venecia y de su familia. A diferencia de la Desdémona de Shakespeare (una mujer mansa, virtuosa y que termina siendo la víctima de los celos de su marido) la Desdémona de Paula Vogel es una mujer joven, apasionada, llena de vigor, con ganas de explorar el territorio de la sensualidad prohibido para ella y que ese deseo la lleva a suplantar a una prostituta en una casa de citas. Conforme transcurre la obra, se va revelando más y más de la compleja psique de Desdémona y las situaciones que la llevaron a su muerte.
Emilia es la sirvienta de Desdémona. Es esposa de Yago y es quien roba el famoso pañuelo para entregárselo a su marido y tenderle una trampa a la esposa de Otelo. También al inicio de la obra, la mucama se nos presenta como una mujer envidiosa que trata de dañar a Desdémona por celos. Conforme va pasando la historia, nos damos cuenta de que la verdadera intensión de Emilia es proteger a su ama y cubrir sus infidelidades.
El último personaje que se integra en la obra es el de Bianca, una prostituta de Chipre que se hace amiga de Desdémona y que también es dueña de un burdel. Bianca está enamorada de Casio, el hombre con quien se acusa a Desdémona de cometer adulterio.
La obra es interesante desde la perspectiva femenina. Las tres mujeres están inconformes con sus vidas, las tres tienen sus diversos puntos de vista respecto al matrimonio: mientras Desdémona busca huir a toda costa de su infierno con Otelo, Bianca tiene la ilusión de formar una familia con Casio y dejar su profesión y Emilia simplemente se ha resignado a “cargar su cruz” como decía mi abuelita y seguir siendo el títere de Yago su marido.
El trágico final de Desdémona es por todos conocidos, sin embargo en Desdémona, la historia de un pañuelo Paula Vogel maneja un final aporético que siembra en la mente del espectador la posibilidad de que los personajes cambien sus destinos, cosa que se pone de manifiesto cuando la protagonista principal recupera su pañuelo.
Foro Sor Juana Inés de la Cruz
Insurgentes Sur 3000
Col. Universidad Nacional Autónoma De México
Tel. 56-65-65-83
Horario: jueves y viernes 20:00 hrs, sábado 19hrs y domingo 18hrs.
Las entradas están como en $130, si tienen credencial de estudiante o del INAPAM, está en $70 y los jueves el boleto cuesta $30 a todo el público en general
Autor: Paula Vogel, traducción y daptación de Alfredo Michel
Director: Benjamín Cann
La última función es el domingo 5 de julio. Así que ya saben, después de pasar el trago amargo de las elecciones, pueden ir a disfrutar de esta excelente puesta en escena.
Escrito por:
Dolores Garibay
6
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Temas teatro
22 de abril de 2008
Cómo envejecer con Gracia
A los 20 años una persona tiene en promedio de 20 a 25 amigos. A los cincuenta si tiene 3 ya es un milagro. ¿Y a los 80? ¿Puede alguien consolidar una amistad después de 8 décadas de vida?
Cómo envejecer con Garacia, obra que dirige y protagoniza Susana Alexander al lado de Blanca Sánchez, toma como pretexto esta premisa para envolver al espectador en una comedia dramática que así como hace reír, también hace llorar.
Cómo envejecer con Garacia, obra que dirige y protagoniza Susana Alexander al lado de Blanca Sánchez, toma como pretexto esta premisa para envolver al espectador en una comedia dramática que así como hace reír, también hace llorar.
Naty (Susana Alexander) es una viuda de ochenta y tantos años, neurótica, obsesiva, malhumorada, es la clase de persona que quiere tener todo en su vida perfectamente controlado y organizado. Es la típica viejita que no para de hablar, de criticar y todo el tiempo se está quejando de todo. Gusta de viajar y asistir a conciertos de ópera, lleva una vida tranquila, no tiene hijos ni parientes cercanos, la mayoría de sus amistades ya fallecieron y, aunque no se niega a envejecer, cree que puede ser autosuficiente a pesar de que hay muchas cosas que ya no puede hacer sola.
Gracia (Blanca Sánchez) también es viuda octagenaria pero con una personalidad antagónica a la de Naty, es despistada, todo el tiempo parece que está perdida, le preguntan una cosa y responde otra, es desorientada, es alegre a pesar de que desvaría mucho, recuerda con gran alegría su juventud cuando ella y su marido iban a bailar danzón a la Ciudadela en el metro Balderas, conoce a la perfección todas las rutas de camiones de la ciudad y es un poco extravagante en su arreglo personal porque viste con colores muy chillantes, tiene mechoncitos rosas pintados en el pelo y se cuelga hasta el molcajete.
Ambas mujeres son veceinas desde hace varios años pero comienzan a socializar por una casualidad en una parada de autobus cuando Naty no sabe qué camión debe tomar para llegar a su cita con el oftalmólogo.
A raíz de este momento, las dos viejitas deberán apoyarse la una en la otra para poder sobrevivir cuando Naty va perdiendo la vista poco a poco y a Gracia la abandona su hija que ya se siente incapáz de cuidarla. Naty es organizada y precavida, pero ya no puede ver bien, por lo que depende de Gracia para que le lea la correspondencia o la ayude a escribir un cheque para pagar su renta. Gracia no tiene problema de las vista pero ya tampoco puede andar sola en la calle porque se desorienta y se le olvida dónde vive. Como uno de los personajes lo dice en la historia, entre las dos hacen una mujer completa.
El final -que no se los voy a contar- es muy emotivo, gracioso pero dramático. En palabras de la propia Susana Alexander, estas dos mujeres son unas sobrevivientes. Vale la pena darse una vuelta para ver la obra. Yo le doy un 10.
Gracia (Blanca Sánchez) también es viuda octagenaria pero con una personalidad antagónica a la de Naty, es despistada, todo el tiempo parece que está perdida, le preguntan una cosa y responde otra, es desorientada, es alegre a pesar de que desvaría mucho, recuerda con gran alegría su juventud cuando ella y su marido iban a bailar danzón a la Ciudadela en el metro Balderas, conoce a la perfección todas las rutas de camiones de la ciudad y es un poco extravagante en su arreglo personal porque viste con colores muy chillantes, tiene mechoncitos rosas pintados en el pelo y se cuelga hasta el molcajete.
Ambas mujeres son veceinas desde hace varios años pero comienzan a socializar por una casualidad en una parada de autobus cuando Naty no sabe qué camión debe tomar para llegar a su cita con el oftalmólogo.
A raíz de este momento, las dos viejitas deberán apoyarse la una en la otra para poder sobrevivir cuando Naty va perdiendo la vista poco a poco y a Gracia la abandona su hija que ya se siente incapáz de cuidarla. Naty es organizada y precavida, pero ya no puede ver bien, por lo que depende de Gracia para que le lea la correspondencia o la ayude a escribir un cheque para pagar su renta. Gracia no tiene problema de las vista pero ya tampoco puede andar sola en la calle porque se desorienta y se le olvida dónde vive. Como uno de los personajes lo dice en la historia, entre las dos hacen una mujer completa.
El final -que no se los voy a contar- es muy emotivo, gracioso pero dramático. En palabras de la propia Susana Alexander, estas dos mujeres son unas sobrevivientes. Vale la pena darse una vuelta para ver la obra. Yo le doy un 10.
Dos señoronas de la actuación, a la izq. Susana Alexander, a la der. Blanca Sánchez
Teatro Rafael Solana
Av. Miguel Ángel de Quevedo #687
Col. Coyoacán al sur de la ciudad.
Teléfono: 55 54 16 33
Entrada: $270 general
La última fecha de presentación es el 11 de mayo
Escrito por:
Dolores Garibay
5
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Temas cosas que amo, teatro
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