4 de febrero de 2008

Con esta policia...

Este video de un robo lo grabó algún transeunte en Tijuana. Vean cómo actúa la H. fuerza del órden público y juzguen ustedes mismos...



Sin comentarios...

No apto para cardiacos...

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El Super Bowl debería tener una advertencia antes del inicio de tan magno evento: NO APTO PARA CARDIACOS porque a veces los partidos son tan estresantes que uno siente como si el corazón le fuera a reventar por tremenda taquiardia, además de que por la sangre se sienten correr litros y litros de adrenlina segregada por la emoción... eso mismo me pasó hace unas horas al ver la emisión número 42 del Super Bowl. Los Patriotas de Nueva Inglaterra perdieron frente a los Gigantes de Nueva York 17-14 con una anotación extraordinaria por parte de éstos últimos 35 segundos antes de que terminara el juego.

Una de mis pasiones desde hace varios años ha sido el futbol americano. Siempre por estas fechas mi gastritis y mis niveles de neurosis incrementan a grados estratosféricos, y esta ocasión no fue la excepción. He de reconocer que ninguno de los dos equipos que participaron son de mi completo agrado, pero de ambos, los Patriotas me caen como patada de mula... principalmente por el nombrecito (Patriotas ¿qué mamada es esa?)... después de los Vaqueros de Dallas, son el segundo equipo más patético de la NFL, pero eso sí, los más comerciales.

Yo lo digo y lo sostengo, el mejor equipo de todos es el de los Empacadores de Green Bay. Y el mejor mariscal de campo de toda la historia es Brett Favre, incluso mejor que Dan Marino o Joe Montana.

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Este año mis Empacadores no pasaron a la final porque los Gigantes los eliminaron, ni modo, gajes del oficio. Recordé también que hace poco más de 10 años, en el Super Bowl XXXI, Green Bay le pateó el trasero a Nueva Inglaterra, de la misma manera en que Nueva York lo hizo ahora. Con esto los méndigos Patriotas no pudieron alcanzar la marca de no haber perdido ni un sólo partido en una temporada como lo hicieron los Delfines de Miami en 1972.

GREEN BAY RULES!!!!!!!!!!!!!!!!!

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29 de enero de 2008

No honrarás a tu padre

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No honrarás a tu padre
Gerardo Kleinburg
Editorial Sudamericana Narrativas

En diciembre del año pasado, en una de esas visitas terapéuticas a una librería, se me cruzó en el camino un libro llamado No honrarás a tu padre de Gerardo Kleinburg.

Me llamó la atención primeramente que el autor es un reconocido crítico de ópera (de quién ignoraba su faceta como escritor a pesar de que ya ha publicado dos novelas) y en segundo lugar que al abrir una página al azar y leer su contenido, me topé con una frase que de inmediato llamó mi atención:

"No impediré que mi hijo nazca. ¡Prefiero soportar toda mi vida la angustia de un porvenir incierto para él a la certeza de su muerte!"

Quedé maravillada y, a pesar de que no concuerdo en absoluto con el pensamiento de la futura madre que en el libro hace semejante exclamación, he de reconocer que esas líneas tiene algo de magnético que de inmediato hicieron que me sintiera atraída por la historia sin saber siquiera de qué se trataba.

La historia es muy simple. El protagonista de la novela, Alejandro Roth, es un hombre maduro de 36 años, casado con una mujer maravillosa, con dos niñas preciosas, una carrera exitosa que sin embargo vive cuestionándose constantemente sobre la pieza faltante del rompecabezas que es su vida: la figura de su padre.

Alejandro es el hijo de una mujer católica y un padre judío, un padre que nunca quiso reconocerlo. Durante su niñez se creo una fantasía acerca de ese hombre ausente y de la sangre judía que corre por sus venas gracias a él. Al llegar a la adolescencia comprueba, en propia voz del padre, que no quiere reconocerlo como hijo. Desde ese momento el protagonista deja a un lado las fantasías de su infancia y continúa con su vida tan normalmente como le es posible hasta que cierto día los hijos de su padre, sus medios hermanos, deciden contactarlo. De este modo tiene la oportunidad de conocer en persona a su procreador, de cruzar la mirada con él durante unos breves segundos, y es justo en ese momento donde la novela comienza.

A raíz de este encuentro se tambalea su mundo. La narración va mezclando lo que es la vida del protagonista en la actualidad junto con sus recuerdos del pasado y entre esos recuerdos está una carta de su madre dirigida a ese hombre que no quiso reconocer al fruto de su vientre argumentando que no podía contraer matrimonio con una mujer que no fuera judía, y en la que está plasmada esa frase magnética.

La historia también se centra en la búsqueda de los orígenes. Es como el viaje que Odiseo realiza para poder regresar a Ítaca, su hogar, pero en este caso con la certeza de que Ítaca es una negación, un lugar vedado para el protagonista y un lugar al que sin embargo está dispuesto a llegar a toda costa tal vez con la finalidad de reafirmar esa negación.

Si tiene la oportunidad de leer esta novela, créanme que no se van a arrepentir. Les dejo esta liga directa a Letras Libres para que conozcan un poco más acerca de este libro.

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12 de enero de 2008

El aroma del café

Heme aquí después de un mes de ausencia.

Muy ad hoc para comenzar el año -aunque ya pasaron casi dos semanas-, les comparto una historia que me regaló mi madre hace algunos años para ayudarme a salir de una crisis existencial al hacerme recordar que todavía puedo ser grano de café y no zanahoria frente a las adversidades.

Bien, dejemos las cursilerias y vayamos al grano (de café)

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Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego.

Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la ultima colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo:

-"Querida " ¿qué ves?"

- "Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas.
Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma Humildemente la hija preguntó:

- ¿Que significa esto, padre?

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura, soberbia; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.

Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.

-¿Cual eres tu hija?- le dijo- Cuando la adversidad llama a tu puerta; ¿cómo respondes?.Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable y un espíritu fluido, pero que después de una muerte, una separación, un despido, una piedra en el camino se vuelve duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tu reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer y haces que las cosas a tu alrededor mejoren, que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea.

Por eso no deje jamás de esparcir con tu fuerza y positivismo el "aroma del café."

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2 de diciembre de 2007

Kidults/Adultescentes

Este es un texto que me envió una amiga por e-mail, me pareció interesante porque creo que califico para esa categoria, aunque no estoy totalmente de acuerdo con todo loq ue dice el artículo. Se los copio textualmente para que lean la nota completa.

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Tal vez usted, como yo, creía conocer las etapas de la vida; ahora nos agregan otra más: la de “adultescentes”: jóvenes que tienen entre veinticinco a treinta y cinco años, quizá algunos más; ellos se niegan a tomar la vida con la tradicional responsabilidad de casarse y responder por una familia, manutención y educación de hijos; ajustarse a horarios conservadores o restringir su libertad individual.

Un estudio antropológico, realizado por una agencia de publicidad capitalina, concluye que los adultescentes -se niegan a ser adultos y viven una “segunda” adolescencia- marcan una nueva tendencia que tiene que ver con el individualismo, retrasar o rechazar casarse y gastar el dinero en satisfacer gustos superficiales.

Mariana Hernández, directora de Planning de JWT, los describe: “están pendientes de la moda, los nuevos modelos de automóviles, buscan experiencias extremas para extender su juventud; viajan y se divierten en grupo y tienen independencia económica”. Agrega que muchos de ellos son profesionistas exitosos, suficientes para atender sus necesidades.En España, se popularizaron como el Síndrome de Peter Pan -se niegan a crecer y madurar- y en algunos países de América Latina fueron bautizados como adultescentes. En Estados Unidos de Norteamérica les llaman “kidults” -muchachos adultos- representando a un nuevo síndrome psicológico y social que va implantándose entre las nuevas generaciones.

Sin duda es resultado de la motivación permanente al consumismo, donde tener y poseer es más importante que ser; cuando se premia el triunfo material -en términos de dinero y posesiones- por encima de la realización integral; así, la influencia de la mercadotecnia dolosa sigue haciendo su efecto, distorsionando la tradicional organización familiar y social, a partir de alterar la jerarquización de los valores entre las nuevas generaciones.En México, cada día son más los jóvenes que no quieren comprometerse con las formas de vida de sus padres: la familiar, con cargas de educación, alimentación y salud de hijos y esposo (a), creciendo el descontento femenino por no hallar pareja; otras, en contrario, rehuyendo responsabilidades de casadas. Actualmente no es extraño encontrar avisos de ocasión que ofrecen servicios ayuda para hacer “amistades” y hasta podemos leer algunos, de quienes a título particular -hombres y mujeres- se anuncian buscando afecto y compañía en forma abierta, exponiéndose a los peligros que ello representa. Sin duda que el individualismo va de la mano con el egoísmo y ambos generan soledad y pérdida de expectativas de felicidad.

El problema es mundial, particularmente en occidente; diferentes artículos hablan de países europeos, como Alemania, Suiza, Noruega y España, dónde la población de hombres solteros, que rebasan los 28 años de edad, es cada vez mayor; el índice de natalidad ha disminuido, al punto de que los gobiernos aceptan la inmigración de familias procedentes de países pobres y ofrecen estímulos fiscales a quienes deciden ser padres de familia.

En Japón, sucede lo mismo: cada vez son más las mujeres que insisten en la soltería, orgullosas de su independencia económica, llamando la atención de los mayores, conservadores, que no alcanzan a comprender cómo pueden renunciar a algo tan preciado como el matrimonio y la maternidad.

El matrimonio, como forma natural de vida familiar y social, ahora es postergado por muchas causas; la más común: los estudios universitarios de jóvenes de ambos sexos que comprenden la importancia de prepararse para tener una vida adulta más segura en lo económico. Cuando les pregunto a muchachos mayores a los veinticinco años, que aún están solteros, la respuesta común es: “aún no estoy en condiciones de responsabilizarme y estar casado”; otros, más abiertamente dicen: “no me interesa por ahora” y todos ellos tienen prioridades distintas, tales como viajar y conocer el mundo, comprarse ropa de moda, divertirse y muy interesantemente absorber los costos de mantenerse actualizados en equipos electrónicos de comunicación, gustos caros que van desde teléfonos sofisticados hasta juegos de computadora.

Eso en si no es malo, lo que sí debe preocuparnos es el poco interés por la solidaridad, la filantropía y el análisis serio de la vida a partir de los valores trascendentes, sociales y humanos. De nueva cuenta aparecen advertencias del cambio sufrido por las nuevas generaciones en relación a las perspectivas de vida. Están más preocupados por atender la sensualidad que responder a las interrogantes trascendentes de “la razón de ser”; buscar lo material, aún a costa del descuido de lo espiritual. Eso tiene que ver con la influencia negativa de la mercadotecnia y publicidad del mundo globalizado, basado en el patrón económico del consumismo.

El trabajo de los años siguientes será encontrar formas de concientizar a los nuevos habitantes del mundo sobre el humanismo trascendente, ayudándolos a encontrar, en base a la buena educación, el camino a la verdadera felicidad, aquella que no requiere -necesariamente- comprar y tener. ¿Conoce usted a muchachas o muchachos con esas características?